Las instalaciones serán entregadas en los próximos días por las empresas constructoras, al igual que el pabellón 16, de la fase I y, con ello, se iniciará el traslado de servicios desde la Residencia General a las nuevas instalaciones.
El siguiente paso será el derribo de la Residencia General, que podría empezar antes del verano, para construir después en el solar resultante el edificio de la tercera y última fase del Plan Director.
La vicepresidenta cántabra, Lola Gorostiaga, y la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Charo Quintana, acompañadas del gerente del centro hospitalario, Francisco Cárceles, y el director gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), José Alburquerque, visitaron hoy las obras y dieron cuenta de la marcha de los últimos trabajos de las fases I y II.
Según explicaron durante la visita, en los próximos días o semanas las empresas procederán a la entrega de los edificios y, tras las labores de limpieza en profundidad y equipamiento, que se están simultaneando con las últimas obras, se iniciarán los traslados. Esos traslados, que comenzarán el 2 de mayo, supondrá la reorganización de la actividad asistencial en varios centros del SCS.
De los servicios y consultas que se prestan actualmente en la Residencia General, las consultas irán al nuevo edificio de la fase II. Por su parte, el Banco de Sangre se trasladará al hospital de Liencres, donde se abordan trabajos de adecuación para ello, y otros servicios se ubicarán en la Residencia Cantabria, en la que también se acometen desde hace un tiempo trabajos de mejora para poder asumir la "presión" asistencial que soportará en adelante.
Gorostiaga aseguró hoy que en el plazo de un mes podrían estar concluidos los trasladados, de forma que en el mes de junio se espera tener "prácticamente todo" operativo. A su juicio, los trabajos, que convertirán a Valdecilla "en uno de los hospitales más modernos de España", van "bien de tiempo".
"Los ritmos no son nunca los que queremos. Nos gustaría que fuesen más rápidos, pero lo que tenemos por encima de todo es la seguridad de los pacientes y de todos los trabajadores y que los traslados se hagan con precisión", añadió.
Seguridad y calidad
La consejera de Sanidad coincidió en esas mismas ideas y se confesó "enemiga de los plazos". Según dijo, se trabaja con objetivos y el fundamental es realizar los trabajos "con la máxima seguridad para los pacientes, los visitantes y los trabajadores de la obra y del hospital", sin que "ninguna consideración ajena a la asistencia influya o condicione el resultado final".
"Queremos el mejor resultado, el de mayor calidad, que se ajuste de la mejor manera posible a la forma de trabajar de nuestros profesionales. Eso nos está llevando tiempo, más del inicialmente previsto. Si ha sucedido así hasta ahora, es posible que siga sucediendo en el futuro", apuntó Quintana, quien subrayó la voluntad de conseguirlo "sin prisa, pero con el ritmo y tensión suficiente para que no se alargue la obra ni un día más de lo estrictamente necesario".
Respecto a los traslados, resaltó que deben realizarse con "sincronización" porque la "mudanza" tiene que desarrollarse "sin descitar" a ningún paciente. Por ello, aunque servicios como los de radiología o hematología ya están funcionando en los pabellones de la fase I, algunos aparato siguen en su ubicación original hasta que se certifique totalmente que los trasladados a las nuevas instalaciones funcionan con normalidad. De esta forma se garantiza poder atender a los pacientes en unas u otras instalaciones.
Derribo de la Residencia General
En cuanto al derribo de la Residencia General, no comenzará inmediatamente después de concluir los traslados, sino que habrá que esperar un tiempo más. Así, explicó el gerente de Valdecilla, cuando finalicen los traslados deberá abordarse una revisión de las instalaciones y la recuperación y reciclaje de algunos materiales que, según indicó Cárceles, podrán destinarse a organizaciones no gubernamentales para su trabajo en diferentes países.
Asimismo, deberán revisarse las conducciones de gases y alcantarillado, entre otras. La idea es que pueda estar todo ello listo para antes del verano.
El derribo de la Residencia General es el paso previo para poder acometer la fase III del Plan Director, que contempla la construcción de un nuevo edificio con tres bloques de hospitalización de cinco plantas de altura, y las áreas de psiquiatría, obstetricia, neonatología, laboratorios, anatomía patológica, farmacia, despachos clínicos y espacios para la gestión, locales comerciales, hostelería y almacenes.
Antes de llegar a este punto se abordaron ya las fases 0 (el edificio 2 de Noviembre), I y II. La fase I ha comprendido la rehabilitación de todos los pabellones, del 12 al 20, algunos de los cuales están ya en funcionamiento o en proceso de traslados, mientras que la fase II, a punto de concluirse y ponerse en servicio, albergará las consultas externas e incluye además los hospitales de día psiquiátrico, quirúrgico y médico, así como el nuevo aparcamiento subterráneo.
Financiación
El Plan Director de Valdecilla tenía un presupuesto inicial de 205 millones de euros que ha sido ya superado. El desfase ronda los 80 millones y, de momento, sigue sin conocerse quién asumirá su financiación. Según aseguró hoy la consejera de Sanidad en respuesta a preguntas de los periodistas, "en el momento que sea adecuado y oportuno se realizarán todas las gestiones donde tienen que ser tratadas para debatir y acordar cómo se va a financiar".