Si la 8va. Feria Internacional del Libro se ha propuesto ser palestra, especialmente para autores bolivianos en general y de los jóvenes en particular, tiene en Róger Otero Lorent (1981) a una de sus principales figuras.
Cruceño, comunicador social y filólogo hispánico, es ganador del Concurso Municipal de Literatura en tres ocasiones (2002, 2003, 2006), del Premio Joven de Literatura 2003 y finalista del concurso “Franz Tamayo”, del municipio de La Paz, en 2006.
Él, autor de los libros de cuentos “Al otro lado del espejo”, “Simplemente cuentos” y “Humor Vítreo”, presenta hoy “El arte de escribir sin escribir y otros cuentos”, que, además, lo incluye en las filas del grupo editorial La Hoguera. Sobre esa obra y su trabajo creativo Otero responde a El Nuevo Día.
¿Qué encontrará el lector en “El arte de escribir...”?
Encontrará cuatro mundos, la esencia de tres libros ganadores del Concurso Municipal de Literatura más un apartado de cuentos inéditos que no desentonan en su calidad. Están reunidos en un mismo sistema de connotaciones afines: ironía, muecas de verdades sociales, fantasía y tiznes de poiesis. Todo esto se entremezcla con situaciones irreales contadas de la manera más real posible, con personajes sicológicamente alterados.
¿Cómo es el oficio de escribir?
Para mí al comienzo fue un instrumento de escape, un pasatiempo sin mayores pretensiones. Pero conforme transcurrió el tiempo me di cuenta de que ya se había convertido en un oficio por la cantidad de horas que le dedicaba todos los días. Incluso cuando no estaba escribiendo o leyendo había largos periodos en los que pensaba en la construcción de una o más historias...
¿Es rasgo que hace al oficio?
Eso forma parte del oficio, porque no es simplemente sentarse ante la máquina de escribir o computadora y teclear por puro gusto. Se necesita de mucha reflexión para deslizar toda la información que constituirá el futuro libro. Desgraciadamente, el escribir literatura no es muy bien recompensado económicamente, por eso los escritores nos vemos obligados a participar en concursos. Aunque la finalidad no siempre sea el dinero, porque el verdadero estímulo lo dan los lectores.
¿Qué le dio su carrera de escritor y qué expectativa tiene?
Hasta no hace mucho no me había preocupado en promocionar la venta de mis libros. Además porque el sistema de la Casa de la Cultura no ayuda comercialmente con las obras ganadoras de sus concursos. Mis tres libros premiados fueron distribuidos a las bibliotecas municipales y allí se deben estar empolvando. Pero ahora he optado en publicar con el grupo editorial La Hoguera. Es una buena oportunidad para que mis libros se difundan y obtengan la única expectativa que tengo como escritor: conseguir buenos lectores.
Siendo usted nieto de Raúl Otero Reiche es inevitable pensar en el talento como herencia. El profesor Edgar Lora, voz autorizada, le llama “El heredero”. ¿Qué le provoca eso?
Cada vez que lo escucho, y ya no sólo del profe Lora, me provoca cosquillas (risas)… Es un halago, por supuesto; pero a la vez es un compromiso, porque crea expectativas. Siempre va a existir gente que me va a asociar con mi abuelo. Pero trato de verlo como estímulo y no como un eclipse.
Los premios del Municipio
La Alcaldía presentará hoy los libros ganadores del Concurso Municipal 2006. Son: “El viejo y la chica del cuarto amarillo” de Juan Simoni, novela; “El gran anillo de sal” de Antonio Torres, teatro; “Humor vítreo” de Róger Otero, cuento; “El puente de los suicidas” de Alfredo Medrano, autor cochabambino fallecido el año pasado; e “Influencia de Andrés Ibáñez en el ideario autonomista de Santa Cruz” de Reymi Ferreira. Allí mismo, del Fondo Editorial Municipal, la reedición de la novela “Manuela, mi amable loca”, de Carlos Hugo Molina.