El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha afirmado este miércoles que ve una voluntad en los grupos políticos para llegar a un acuerdo que evite el adelanto electoral.
Después de reunirse con diferentes formaciones, de centro y de derecha y antes de hacerlo este miércoles con la izquierda, Lecornu comentó que existe "una voluntad de tener para Francia un presupuesto antes del 31 de diciembre", fundamental para la estabilidad del país.
"Esta voluntad de crear un movimiento de convergencia aleja las perspectivas de una disolución" de la Asamblea Nacional, dijo el primer ministro en una corta intervención en la sede del Ejecutivo.
El jefe del Gobierno había presentado su dimisión el pasado lunes pero recibió el encargo del presidente, Emmanuel Macron, de buscar las posibilidades de un acuerdo que evite las elecciones, una prórroga que se termina este miércoles.
El martes, Lecornu estuvo reunido con los componentes de la coalición macronista, con quienes decidió centrar las negociaciones en el presupuesto y en el futuro inmediato de Nueva Caledonia, que espera una ley para mantenerse en Francia. Más tarde negoció con la derecha moderada, cuyo presidente, Bruno Retailleau, que es además el ministro del Interior en funciones, quitó opciones de mantenerse en el Ejecutivo.
El primer ministro tiene en su agenda de este miércoles varias reuniones con los socialistas, comunistas y ecologistas, imprescindibles para conseguir un acuerdo que de estabilidad al país.
Supresión de la reforma de las pensiones de Macron
"Quiero conocer las concesiones que pueden hacer, porque ellos también quieren que haya un presupuesto antes del 31 de diciembre. Estamos en una situación grave, es un momento de responsabilidad", aseguró el primer ministro. Los grupos de la izquierda vienen a las negociaciones con una reivindicación clara, la supresión de la reforma de las pensiones que el Gobierno macronista tomó en 2023 sin mayoría parlamentaria y sin voto, lo que llevó a grandes protestas en el país.
Lecornu no se ha referido a esa reforma, pero la actual ministra de Educación, Élisabeth Borne, que lideraba el Gobierno cuando se adoptó, se ha mostrado favorable a su suspensión.
Esto tampoco convence a otros de los apoyos del presidente, como el ex primer ministro Édoaurd Philippe o el actual titular de Economía en funciones, Roland Lescure, que cree que dejarla en suspenso costaría "cientos de millones en 2026 y miles de millones en 2027".
Lecornu ha dado pocos detalles sobre el contenido de las negociaciones, pero afirmó que todos los grupos políticos están de acuerdo en la necesidad de reducir el déficit del país y colocarlo entre el 4,7 y el 5 %, para cumplir los compromisos de Francia con la Unión Europea y no hacer más grave el pago de intereses de la deuda.
El primer ministro indicó que Francia necesita estabilidad en un momento geopolítico importante, por la situación en Oriente Medio y en Ucrania, pero también por su deterioro de imagen en el extranjero."En diferentes capitales desde hace varios días se hacen preguntas", admitió el jefe del Gobierno.