El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cumplido su promesa, y Estados Unidos vuelve a celebrar el Día de Colón.
El presidente firmó este jueves una orden ejecutiva para restaurar el 'Columbus Day', una festividad federal que había sido sustituida en gran parte del país por el Día de los Pueblos Indígenas, instaurado durante la presidencia de Joe Biden.
Con ello, el líder republicano reabre una de las batallas culturales más simbólicas de los últimos tiempos: la disputa por la memoria histórica estadounidense.
"Cristóbal Colón fue un verdadero héroe estadounidense", afirmó Trump en su proclamación oficial, difundida desde la Casa Blanca.
"Nuestra nación ahora se regirá por una simple verdad: todos los ciudadanos están eternamente en deuda con su incansable determinación".
El mandatario justificó su decisión en nombre de los valores "de la fe, la familia y la libertad" que, según él, el navegante genovés encarnó.
El decreto firmado convierte el 13 de octubre en día de celebración nacional. En su texto, Trump ensalza la figura del explorador como "pionero" y denuncia una "campaña despiadada" por parte de la izquierda demócrata para "borrar nuestra historia, difamar a nuestros héroes y atacar nuestro patrimonio". "Bajo mi liderazgo, esos días han terminado", señaló.
"Amamos a los italianos"
El presidente fue más allá durante una reunión de gabinete, en la que pronunció una frase que ya da la vuelta al mundo:
"Columbus Day, we’re back, Italians. We love the Italians" ("Estamos de vuelta, italianos. Amamos a los italianos").
"Hasta el día de hoy, Estados Unidos e Italia comparten un vínculo especial arraigado en los valores intemporales de la fe, la familia y la libertad. Mi Administración espera fortalecer nuestra larga e histórica amistad en los años venideros".
El gesto ha sido interpretado como un guiño político al Ejecutivo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, con quien Trump mantiene una relación de afinidad ideológica y cultural.
La recuperación del Día de Colón rompe con la línea adoptada por su antecesor. Joe Biden fue el primer presidente en reconocer oficialmente el Día de los Pueblos Indígenas, un movimiento que buscaba reparar simbólicamente siglos de colonización y violencia contra las comunidades nativas americanas.
En más de 200 ciudades de EE UU, entre las que se incluyen Phoenix, Seattle o San Francisco, esta jornada sustituyó al Columbus Day como símbolo de resistencia y memoria.
Trump, sin embargo, ha optado por revertir esa política. En su discurso, reivindicó el legado del navegante "comisionado por los Reyes Católicos de España" y "guiado por una noble misión: glorificar a España y difundir el Evangelio de Jesucristo".
Además, subrayó la contribución de los italoamericanos al desarrollo de EEUU, presentándose como defensor de las "raíces cristianas y europeas" de la nación.
Acto ideológico contra las "políticas woke"
La decisión ha desatado críticas inmediatas de colectivos indígenas y de historiadores. Para las comunidades nativas, el retorno del Columbus Day supone "una negación del genocidio y la colonización que fundaron Estados Unidos", según la organización Native Voices Alliance.
Varios líderes indígenas recordaron que Colón "no descubrió América, sino que inauguró siglos de esclavitud y exterminio".
Pese a la polémica, Trump ha convertido la proclamación en un acto de reafirmación ideológica.
En un país que sigue polarizado por los debates sobre raza, historia y memoria, el mandatario busca marcar distancias con lo que llama "políticas woke" y reforzar su identidad política de cara a las elecciones.
"Nuestra bandera ondeará el 13 de octubre en honor al gran Cristóbal Colón", concluyó. "Y a todos los que construyeron esta nación con orgullo, fe y coraje".