Tras tanta expectación, el político catalán y portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, ha protagonizado un acto en Madrid en la sala Galileo Galilei junto al político de Más Madrid Emilio Delgado.
Moderado por la periodista Sarah Santaolalla, el acto (titulado "Disputar el presente para ganar el futuro") fue un debate informal sobre la necesidad de que la izquierda pueda movilizar el voto nacional progresista frente a la amenaza de la ultraderecha.
El tono fue extremadamente distendido y coloquial, a veces incluso con palabras gruesas, como cuando Rufián afirmó que no tenía "putas ganas de que Santiago Abascal sea ministro del Interior", en alusión a un posible gobierno PP-Vox en el futuro.
La lista única de izquierdas
Ya sobre el tema más esperado, que era el de la posible lista conjunta de todos los partidos de izquierda en las próximas elecciones generales, Rufián fue tajante: "No tiene sentido que compitamos por los votos de izquierda".
Por eso, pidió que haya pactos para no competir en algunas provincias con listas progresistas y robarse escaños, facilitando el ascenso de la derecha: "Ojalá la derecha también estuviera tan fragmentada". "Propongo puntos en común de las izquierdas que se presenten provincia a provincia", insistió.
Nombró ejemplos, como Lleida, pero también habló de generosidad para no competir entre partidos en otros lugares del país, como Vigo o Valencia. "¿Qué sentido tiene que 14 izquierdas, defendiendo lo mismo, compitamos entre nosotros para ver quién se reparte los votos de la izquierda?", expuso.
Delgado toca temas tabú
Por su parte, Emilio Delgado, que comenzó haciendo política local en Móstoles y se ha ido convirtiendo en una estrella viral en tertulias de televisión como en su día lo fue Pablo Iglesias, tocó temas tabú en la izquierda.
Criticó que el tema de la seguridad en los barrios hace ganar votos a la derecha mientras la izquierda no toca ese tema para no criminalizar a las clases más bajas o la inmigración.
"Sienten que sólo la derecha les habla de seguridad, y eso no puede ser", expuso, denunciando que "hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas... quien diga que eso no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así".
Aseguró que la inmigración no es sinónimo de delincuencia, pero que la seguridad callejera es clave para los ciudadanos y la izquierda no ahonda en ello lo suficiente para no ser tachada, como la derecha, de xenófoba. Rufián admitió que la inmigración era "un reto", aunque "no un problema", pero coincidió en que "no hablar de esto" da votos a la derecha. Incluso reconoció el que el burka es "una salvajada", coincidiendo con PP, Vox y Junts.
Recientemente tuvo que pedir disculpas por otro tema delicado que se malinterpretó sobre el colectivo LGTBI, para explicar que la derecha gana votos de la juventud, sobre todo entre chicos jóvenes heterosexuales, que confunden rápidamente proteger a las mujeres y a los homosexuales con descuidar a la mayoría normativa: varón heterosexual que también tiene problemas en la sociedad. Delgado admitió en RTVE que no se explicó "acertadamente" y se disculpó con quien se hubiera ofendido o pensado que perpetuaba roles de género tradicionales.
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