Los vehículos más contaminantes no podrán acceder al centro de Madrid, al igual que ya ocurre en otras ciudades europeas. El Ayuntamiento estudia cómo establecer una zona de emisión baja (ZEB), que probablemente abarcará el interior de la M-30 e impedirá la entrada a los vehículos fabricados antes de 2001. El objetivo es reducir la contaminación y, así, cumplir las exigencias europeas que entrarán en vigor ese año.

Según anunció este viernes la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, el Ayuntamiento está trabajando en la creación de una ZEB, que impedirá la entrada a los vehículos más contaminantes, cumpliendo así la Estrategia Local de la Calidad del Aire, aprobada en 2006. Se hará para cumplir la normativa sobre contaminación que entra en vigor en 2010, por lo que ese año ya se aplicarán las restricciones, según aclaró Botella.
Aunque el Ayuntamiento aún está estudiando cómo se va a implantar, si habrá que pagar tasas para entrar en la zona delimitada y qué medidas va a tomar para que los sectores implicados por las restricciones puedan adaptarse a ellas, la edil ha adelantado algunas de las posibilidades que manejan.
Botella aclaró durante la clausura de las Jornadas 'Zonas de baja emisión en las ciudades europeas' que "el modelo que se está barajando está más cerca del aplicado en ciudades alemanas, de evitar el acceso al centro de la ciudad de los vehículos más contaminantes y se aleja del sistema de peaje londinense”.
Limitación según la antigüedad
Botella añadió que "afectará al conjunto de los vehículos; es decir, tanto al tráfico pesado de camiones o autobuses, como al sector del taxi, el transporte de mercancías y de reparto, así como a los vehículos privados”. En concreto, sólo podrán acceder al centro de Madrid en 2010 "los vehículos que cumplan la norma Euro-3”, es decir, aquellos fabricados después de 2001. No obstante, los residentes podrían no verse afectados.
En cuanto, al ámbito de aplicación de la ZEB, lo más probable es que sea el interior de la M-30, como aseguró este viernes Botella. Esta opción elimina algunos de los problemas que plantean otras alternativas. Así, según se lee en la Estrategia, "es una zona suficientemente extensa como para suponer una actuación muy influyente en la calidad del aire" y necesita un menor esfuerzo de personal para controlar el correcto cumplimiento de la norma.
Exigencias europeas
La ZEB permitirá, según los cálculos del Ayuntamiento, una reducción estimada del 47 de los óxidos de nitrógeno, un 14 por ciento del monóxido de carbono, un 37 por ciento de las partículas menores de 10 micras, y un 7,85 por ciento del monóxido de carbono.
El Consistorio considera que el establecimiento de una ZEB es la única medida que conseguiría que Madrid pudiese cumplir la normativa de la calidad del aire en 2010, cuando los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) no deberán superar los 40 microgramos de media anual. En 2007, se situó en 60 microgramos, una cifra similar a la de la última década.
Por el momento, el Ayuntamiento ya está aplicando otras medidas de la Estrategia de la Calidad del Aire, como el establecimiento de zonas de prioridad residencial. Pero aún no se había pronunciado sobre si establecería una ZEB, como se anunciaba que haría en 2008 en la Estrategia, que tuvo que elaborar para ajustarse a las normas europeas y españolas sobre contaminación.