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La ciencia busca a sus mecenas

viernes 28 de noviembre de 2008, 12:47h
Los comienzos nunca fueron fáciles, ni siquiera para las grandes ideas. Proyectos novedosos, como un software que comprende el lenguaje personal o un avión no tripulado para predecir el tiempo, buscan a un inversor que confíe en sus perspectivas de futuro. El II Foro de Inversor Madri+d facilita el encuentro entre los científicos y sus nuevos mecenas.

Cada año, cientos de proyectos científicos quedan relegados en un cajón a falta de un inversor que asuma el riesgo de sostenerlos. En la segunda edición de este foro -, organizado por la Fundación madri+d y con la colaboración de la patronal CEIM- más de doscientos inversores acudieron a la llamada de 20 emprendedores tecnológicos que defendieron su proyecto con uñas y dientes.

Un encuentro que estuvo encabezado por Daniel de la Sota, director de Innovación y Nuevas Tecnologías de CEIM, Eduardo Díaz, director de la Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica madri+d,  Javier Méndez, director de Innovación y Competitividad de la Cámara de Madrid, Javier Soriano, director de clusters de la Comunidad de Madrid, Arístides Senra, responsable del área de creación de Empresas de la UPM y Francisco Pizarro, coordinador de proyectos del CIADE-UAM.

‘Los políticos no sudan’
“Hagan la prueba. Introduzcan ‘políticos de Sudán’ en Google”, propuso Antonio Sánchez, de Bitext.com. Y ante la sorpresa general, entre los primeros resultados, aparece un artículo sobre políticos y sus problemas con el desodorante.

Es sólo un ejemplo, según esta empresa, del “conocimiento lingüístico nulo” de estas herramientas, “algo que no afecta sólo a buscadores, sino también a la publicidad contextual”, añade. Para evitar estos ‘deslices’, la empresa ofrece un ‘traductor’ para máquinas que permite aumentar la complejidad de las búsquedas y olvidar los malentendidos semánticos.

Algunas de las propuestas presentadas se refieren a servicios que, por extraño que parezca, todavía no existen. Es el caso de Erisis, que propone a los promotores olvidarse de la gestión técnica y administrativa de las instalaciones de energía solar, o el de Wipley que pretende “unir los dos modelos más estables de negocio en Internet: los videojuegos y las redes sociales”.

Otras, tienen una importante vertiente social. TSAD ofrece un sistema de gestión que permite seguir a distancia la evolución médica de un paciente, valorando todo tipo de parámetros médicos, psicológicos o conductuales.

 “Esto permitiría reducir el número de plazas sanitarias ocupadas por enfermos crónicos, en cuidados paliativos o intervenidos de escasa importancia, que podrían recibir el servicio en centros residenciales o en su domicilio", explicó su representante. Leadartis por su parte, propone desarrollar nuevos fármacos utilizando la capacidad robótica que han desarrollado para localizar compuestos con la actividad biológica deseada.

Un proyecto que levantó expectación entre los inversores fue el de IPLÓGICA para quienes en el futuro todas las redes de voz se encaminarán por IP. Prometen comercializar telefonía y vídeo a través de la banda ancha, a un precio muy inferior a los precios habituales, que rondan los 80 o 100 euros.

Un buscador que simplifica la búsqueda al permitir graduarla entre dos conceptos opuestos (por ejemplo, eligiendo cuanta ‘alegría’ queremos que tenga una canción), un nuevo material híbrido que reduce en un 40 por ciento el peso de los buques o un proyecto para la micropropagación clonal –sin tierra y sin semillas- de miles de plantas ornamentales son productos de la ebullición constante en que vive el mundo científico.

Un buen momento
Y es que, como afirmó Eduardo Díaz, director de la Oficina del Emprendedor de base Tecnológica madri+d, a pesar de la crisis, “sigue siendo un buen momento para la creación de empresas tecnológicas”.
Algo que los inversores parecen conocer sobradamente, puesto que reclamaron la creación de plataformas en la red que les permitan conocer estos proyectos durante todo el año.

El rumbo que tomarán estos proyectos, hasta ahora huérfanos, se descubrirá con el tiempo. Tal vez, se incorporen a nuestra vida cotidiana como en su momento lo hicieron los teléfonos móviles, el ordenador o Internet. El futuro está, por el momento, en las manos de sus ‘ángeles’ inversores.
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