La temporada que empieza a dar sus primeros pasos puede ser la de la máxima competitividad entre las figuras, para alegría de los espectadores. Todos los mandamases del escalafón quieren dar un fuerte aldabonazo que llame la atención mediática y de las empresas. Y Alejandro Talavante no se queda atrás.
Porque el joven matador extremeño tiene decidido apostar y muy fuerte. ¿Y qué mejor que un gesto o una gesta en la cátedra del toreo, en la Monumental de Las Ventas? De ahí su ofrecimiento a la empresa -que está ha aceptado y hará público este fin de semana- de actuar en solitario en la tradicional corrida del Domingo de Resurrección.
El coletudo se ha preparado concienzudamente este invierno en un trabajo que afirma "va a dar sus frutos a lo largo de la campaña 2009". Una temporada en la que no sólo aspira a mantenerse en el privilegiado grupo de las figuras, sino que quiere escalar al máximo dentro del mismo. De ahí su apuesta del próximo 12 de abril.
Tan seguro está que incluso con su más que demostrado sentido del humor se autocalifica de "samurai", tras lo cual añade que algo también fundamental este año es mantener la regularidad en los triunfos a lo largo de toda la campaña: "no quiero que me pase como el año pasado, no estaba tan acostumbrado a estar tan irregular y al final de año el balance es jodido. Así no me gusta estar".
Bicornes de Núñez del Cuvillo
Tal regularidad en la conquista de todos los cosos debe empezar por el primero de ellos, la cátedra venteña y su dura afición, de la que ya sabe lo que esa salir a hombros, lo que consiguió en su debú como matador de toros, o sea en su confirmación de alternativa hace exactamente dos años.
Pero junto a la mentalidad, la "variedad en el repertorio" y a "la profundidad en los pases" que ahora busca, Talavente sabe que hay que estar también "físicamente muy preparado", porque el reto también muy exigente. Y él mismo pone un ejemplo: "imagínate que los tres primeros te embisten y te rompes con ellos... para los últimos necesitaría una bombona de oxígeno"
Por último, un aspecto fundamentalísimo en la denominada Fiesta de los toros, no de los toreros: los bicornes con que se anunciará. Una vez descartado que fueran de distintas ganaderías, el coletudo se inclina por uno muy del gusto de las figuras, el de Núñez del Cuvillo, un hierro que siempre a lo largo de su carrera se le ha dado bien y que, en sus palabras, "está en un momento muy bueno".