El estadio de Santa Clara fue testigo de un hito en la historia de la NFL: Bad Bunny completó un espectáculo de 12 minutos y 50 segundos cantando íntegramente en español durante el descanso de la Super Bowl.
El artista de Puerto Rico ofreció un "show" cargado de simbolismo y referencias a sus raíces latinas ante una audiencia que vibró con su propuesta. Sin embargo, el presidente de EEUU, Donald Trump, que optó por ver el encuentro entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks desde su residencia en lugar de acudir al estadio, reaccionó con una dureza extrema a través de sus redes sociales.
Trump estalla
Trump no solo criticó la calidad artística, sino que calificó la actuación de "absolutamente terrible" y "una de las peores de la historia". El mandatario centró sus ataques en la ininteligibilidad y el estilo del cantante: "Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo".
Para el presidente, el homenaje latino supuso una "bofetada" y una "afrenta a la grandeza de Estados Unidos", asegurando que el espectáculo no representa los estándares de éxito y excelencia del país, el cual -según sus palabras- establece récords diarios en el mercado de valores y planes de jubilación.
Trump concluyó su diatriba acusando a los medios de comunicación de ser "falsos" por dar buenas críticas al "desastre" y exigió a la NFL cambiar su nueva regla de inicio de jugada bajo su lema "Hagamos a América grande nuevo".
Una "fiesta" politizada
La actuación arrancó con un mensaje directo de Bad Bunny a la cámara: “Buenas tardes, California. Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio. Y si hoy estoy aquí es porque nunca, nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías de creer en ti. Vales más de lo que piensas. Créeme”.
Tras saludar a los millones de telespectadores con un “bienvenidos a la fiesta más grande del mundo entero”, el cantante más escuchado de 2025 inició su repertorio vestido de blanco, con guantes y un balón de fútbol bajo el brazo.
El "show" fue marcadamente político y cultural. Durante el tema 'Tití me preguntó', el escenario se llenó de escenas de la vida en Puerto Rico, incluyendo agricultores con sombreros tradicionales, boxeadores y jugadores de dominó. Posteriormente, para el tema 'Yo perreo sola', Bad Bunny utilizó su icónica escenografía de "la casita" (famosa por su residencia en la isla), acompañado por celebridades como Karol G, Jessica Alba y Pedro Pascal. Desde el tejado de dicha construcción, lanzó una proclama de empoderamiento: “Mujeres en el mundo entero, peleando sin miedo”.
El ganador del Grammy por 'DeBÍ TiRAR MáS FOToS' continuó con 'Voy a llevarte pa PR.', momento en el que la actuación dio un giro nostálgico al sonar 'La gasolina', advirtiendo al público de que se trataba de música puramente puertorriqueña. Otro punto culminante fue la escenificación de una boda entre una persona migrante y un estadounidense, símbolo de la diversidad del país, que dio paso a la entrada sorpresa de Lady Gaga. La artista interpretó una versión en merengue de 'Die With A Smile' junto a una banda latina, para finalizar bailando junto a Bad Bunny al ritmo de 'Baile Inolvidable'.
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