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Los 'hijos del papel' crean una asociación contra los que 'van por libre'

Periodismo en Internet: ha estallado la guerra

Periodismo en Internet: ha estallado la guerra

> Un 'affaire' con la OJD como protagonista desata las primeras desavenencias
Ha estallado la guerra también en el mundo de la información digital. Era previsible. Los grandes medios de papel constatan que su principal competencia proviene ahora precisamente de sus 'hijos menores', es decir, la versión digital de esos diarios impresos y de pago -porque la crisis de los gratuítos se ha disparado hace ya meses y nadie sabe muy bién qué va a ocurrir en este antaño próspero campo-. Hace dos años, la parte de las redacciones de esos gigantes del papel dedicada a la versión 'on line' era mínima: cinco o seis periodistas y un técnico, como mucho, se dedicaban a reproducir los contenidos del 'hermano mayor'. Hoy, con la irrupción de una crisis económica de perfiles mal diagnosticados, la situación está dando una vuelta dramática, porque las previsiones de lectores -y, sobre todo, de ingresos publicitarios-son francamente malas para el papel, y algo más alentadoras -sin que sea algo para dar saltos de alegría-para los digitales.


-La OJD provoca el primer chispazo-

Ese panorama es el que ha llevado a rivales acérrimos, casi enemigos enconados, a forzar una asociación de medios on line, en la que se pretende dejar fuera a los 'pequeños' -algunos tampoco tan pequeños-digitales independientes, que no tienen correlato en papel ni en los grandes medios audiovisuales. MediosOn, esta asociación, agrupa a los digitales de Prisa, Unedisa, Vocento, Zeta, el Grupo Moll (Prensa Ibérica), grupo Godó, Antena 3…, bajo la presidencia accidental de Koro Castellano, una representante de ElMundo.es, el diario 'on line' que cosecha el mayor número de visitas en el mundo de habla española. Pero iban a ser las audiencias de elMundo.es precisamente las que provocaron el primer chispazo: un cierto rifirrafe se produjo cuando se descubrió que, al margen de los otros socios, la OJD había favorecido, con una medición especialmente benévola de la que la oficina de control ha pedido ya disculpas, a los medios de Unedisa, es decir, al propio El Mundo, a Marca y a Expansión, entre otros menores.

MediosOn se vio forzada a lanzar un comunicado exigiendo responsabilidades de OJD y al medidor Nielsen por “sus irregularidades en la medición de audiencias en Internet”. Esas irregularidades habían concedido a El Mundo.es una subida del 75 por ciento en sus usuarios mensuales, un porcentaje que, en el caso del deportivo Marca, ascendía al 85 por ciento. Una subida que fue, como es lógico, abundante publicitada por el grupo que capitanea en España Pedro J.Ramírez.


-El 'ejército de Pancho Villa'-

Mientras, los 'pequeños', entre los que se incluyen algunos medios sin duda influyentes de distintas ideologías y tendencias, como El Confidencial, El Confidencial Digital, Estrella Digital, el Grupo Diariocrítico, El Imparcial, el Semanal Digital o El Plural, entre otros, parecen incapaces de organizarse para constituir una asociación 'paralela' a los 'paralelos del papel'. Demasiadas rencillas, demasiadas diferencias: el ejército de Pancho Villa, lleno de generales y con muy pocos soldados. O demasiada falta de profesionalidad y de visión de futuro, en opinión de un alto responsable de la comunicación y el marketing de una de las mayores empresas anunciantes españolas: “o hay unión entre los medios digitales de todo tipo, aunque se dividan en categorías, o será la ley de la selva”, comentó. Y eso, añadía, es algo que los anunciantes no quieren de ninguna manera. Y probablemente la opinión pública tampoco.

El caso es que las acusaciones 'bajo cuerda' se reproducen: los 'pequeños' afirman que los del papel no son sino meras transcripciones de agencias de prensa (lo que es claramente injusto en la mayor parte de los casos, aunque a veces sí responda a la verdad), mientras que los 'grandes' insisten en hablar de la 'improvisación' e 'irresponsabilidad'  de la información de los que van por libre (lo que, en la mayor parte de las ocasiones, también resulta alejado de la realidad, aunque no siempre sea así, hay que reconocerlo).

Intereses económicos -que también cuentan, y no poco-al margen, son dos maneras de entender el periodismo las que están en pugna: los que van por caminos más ortodoxos, convencionales y tradicionales, respetando las viejas líneas de actuación de los diarios en papel, y los que han basado su supervivencia a la hora de buscar lectores en la innovación -muchas veces tecnológica-, en la interactividad y en 'ir más allá' en la búsqueda de la noticia, lo que los coloca no pocas veces en delicados equilibrios.

¿Son incompatibles ambas tendencias? Resulta claro, a la vista de las posibilidades que abre Internet, que no. “En una parte hay medios y mayor potencia de fuego; en la otra hay muchos talentos dispersos, demasiado dispersos”, señala el 'dircom' ya mencionado. “Lo que empieza a ser incompatible, como ocurrió con los periódicos gratuitos, es encontrar publicidad para todos; ni puede ser que los medios de papel traten de perpetuarse en exclusiva con sus on-line, barriendo otras posibilidades que surgen con Internet, ni tampoco puede ser que cada periodista que se sienta desplazado del mercado de trabajo lance, con un par de colegas, algo que quiere ser un periódico; o que cada blogger quiera considerarse un medio de comunicación”. Es la opinión, bastante coincidente con la anterior, del responsable de una destacada central de medios.


-¿Morir de éxito?-

Internet favorece todas las modalidades, casi todas las posibilidades. Pero, como dijo de la política Felipe González, a veces se puede morir de éxito. Y, si no hay una regulación -¿autorregulación?-adecuada, el mundo, tan prometedor, de la información en Internet puede saltar en pedazos: las divisiones -que incluso llegan hasta la organización de los congresos que agrupan a profesionales del sector-, los intereses espurios, las malas prácticas y los abusos, por parte de unos y otros, pueden hacer que la desconfianza, que antaño fomentaban los 'del papel' frente al mero concepto de Internet, crezca de nuevo entre los lectores. 

Resulta muy difícil predecir qué va a ocurrir en este marasmo actual. Las rencillas, qué duda cabe, volverán a los 'grandes'; de hecho, el resbalón de la OJD ya ha avivado algunos rescoldos que se intentaban disimular. Por su parte, los 'independientes' se verán forzados a organizarse de alguna manera, sean cuales sean sus querellas internas, y orientar sus esfuerzos hacia la constitución de verdaderos periódicos, todo lo especializados que se quiera, pero con las sagradas y clásicas reglas del periodismo imperando en ellos. Al fin y al cabo, en los países más desarrollados de la UE los ciudadanos se informan ya en primer lugar por la prensa digital, seguida de la televisión, la radio y los medios impresos. Que, por supuesto, no tienen por qué desaparecer: se verán, eso sí, forzados a establecer sinergias con sus hasta ahora despreciados apéndices digitales, reorientar sus informaciones y sus análisis, sus tiradas y su distribución.

La revolución está, en todo caso, ahí. Y afecta a la 'galaxia Gutenberg', a las televisiones -con el próximo apagón analógico, que ha forzado incluso una ley para que las cadenas, que ya van siendo demasiadas, puedan fusionarse-, a las radios. Y claro que habrá de regular ese mundo loco, sin leyes adecuadas, sin una patronal que lo defienda y sin sindicatos que lo exijan, que es la Información en Internet. ¿Quién embridará al tigre?

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