Telehuelgas políticas
jueves 23 de abril de 2009, 15:04h
Actualizado: 28 de abril de 2009, 12:43h
El Gobierno Aguirre capea bien los temporales acusando de “políticos” a cuantos se enfrentan a sus designios en cualquier lugar u orden de cosas. Ante las huelgas convocadas por todos los sindicatos con presencia en Telemadrid, la última de ellas este pasado 19 de abril, los comunicados de la Dirección hablan, sin pudor, sin complejos, al más puro estilo de la etapa franquista, de “intencionalidad política de la huelga” al tiempo que explica que “es de una irresponsabilidad sin precedentes convocar unas huelgas de este alcance”.
A veces les sale bien andar echando la culpa a los motivos políticos de cuantos se oponen a las políticas o a las actuaciones políticas llevadas adelante por el Gobierno.
Pero cada vez les es más difícil, porque nadie entendería que tantos conflictos, que afectan a tanta gente, se produzcan por motivos políticos. Si así fuera, Esperanza Aguirre se encontraría en minoría y en retirada.
El origen de la convulsión que vive Telemadrid se encuentra en el despido, pretendidamente por “causas objetivas”, pero a todas luces improcedente, de tres trabajadores fijos. La reacción de la plantilla de Telemadrid ha sido ágil y contundente con la convocatoria de huelga, los días 14 y 19 de abril.
En Telemadrid los trabajadores andan escaldados por las continuas declaraciones de intenciones de la presidenta, que anuncia la privatización de Telemadrid en el mismo momento que la ley se lo permita. De otra parte la Dirección de Telemadrid ha procedido a externalizar partes importantes de las tareas y de la producción, aún habiendo plantilla suficiente para asegurar el buen funcionamiento de la cadena.
Igualmente una cadena ideológicamente afín, guardia pretoriana mediática de Esperanza Aguirre, necesita periodistas dispuestos a trabajar al dictado y a la carta. Y si los existentes pretenden gozar de autonomía en su trabajo y mantener un mínima ética periodística, se duplica la redacción con contratos a dedo y temporales, forzosamente más influenciables y en paz. Es lo que los compañeros de Telemadrid denominan la “redacción paralela”.
No contentos con estos movimientos, la cadena paga la cuota "obligada" de acoger y refugiar un buen número de altos cargos contratados a dedo al margen de necesidades objetivas.
Así las cosas, los gastos aumentan al mismo ritmo que las pérdidas. No es que una cadena pública tenga que generar beneficios, pero sus recursos tienen que ser gestionados con eficacia y eficiencia. No es el caso.
Ahora viene Paco con las rebajas. La Comunidad no tiene dinero y se prepara un ajuste en los gastos, lo cual, dicho de otra manera, significa que hay que afrontar un expediente de regulación de empleo encubierto. Ya se han producido no renovaciones de contratos temporales y la Dirección intenta tener carta blanca para meter mano a los fijos.
Los trabajadores no podemos estar en desacuerdo con una buena gestión de los recursos públicos, pero queremos participar en las decisiones que nos afectan. Por ello, los trabajadores de Telemadrid plantean cuestiones perfectamente asumibles, como la revisión de las externalizaciones de actividades propias. Como la negociación y el acuerdo sobre cualquier reducción que se pretenda realizar en la plantilla de trabajadores temporales, así como el compromiso de mantenimiento del empleo fijo.
Plantean culminar el proceso de negociación del convenio colectivo actualmente estancado, planteando una moderada subida salarial del 2 por ciento, estrechando el abanico salarial y estableciendo un compromiso de optimizar los recursos humanos y materiales, incrementando la producción propia. Esa es toda la intencionalidad política de la huelga.
No somos ni de lejos los trabajadores los que utilizamos partidístamente Telemadrid. Luchamos por su futuro, su eficacia, su eficiencia, la buena gestión de sus recursos. Queremos negociar y formar parte de ese futuro.
El futuro de una cadena pública, querida por los madrileños pese al deterioro de su prestigio a manos de un Gobierno que usa y abusa de sus posibilidades propagandísticas.
Un servicio público que, en el campo de la información, la comunicación y el acceso a la cultura, el ocio y el entretenimiento, la ciudadanía madrileña necesitamos.
Hemos anunciado una nueva huelga el próximo día 2 de mayo. Hay tiempo para negociar y los trabajadores siempre estamos bien dispuestos a la negociación. La mala política y la propaganda la dejamos para otros.
Francisco Javier López Martín
Secretario general de CCOO de Madrid.