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En primera línea informativa

lunes 01 de junio de 2009, 14:04h
Actualizado: 08 de junio de 2009, 12:50h
Los medios de comunicación, muchas más veces de lo que pensamos, se lanzan a bombardear a sus lectores, oyentes o televidentes con determinadas noticias bien porque los periodistas las consideran muy importantes o bien porque responden a una línea editorial que cree fijar el medio.Y, sin embargo, cuantos hacemos información a diario muchas veces nos equivocamos.

Una ojeada a la prensa nos indicaría que de la campaña electoral a los periodistas nos parecen interesar, sobre todo, las perlas que se lanzan los candidatos y éstos, ávidos de tener protagonismo, responden aumentando el número de los exabruptos, o que de la situación económica sólo nos llaman la atención los expedientes de regulación de empleo, las quiebras, los testimonios de aquellos que lo estén pasando mal para hacer llegar más alto el miedo a la crisis y así poder seguir hablando de los malos datos y ridiculizando a cualquiera que se salga del guión y se le ocurra hablar, por ejemplo, de "brotes verdes" o salidas del túnel a medio plazo.

De la situación política, cualquier observador diría que lo que más nos interesa a los medios es desmenuzar corrupciones, corruptelas y apaños, si bien, advertiría, que determinados medios ponen el objetivo de sus denuncias precisamente en el mismo bando ideológico que combate la línea editorial, inconscientes de que con ello quedan pulverizados conceptos como la ética profesional y la ecuanimidad. También se daría cuenta el lector, oyente o televidente imparcial que muchos medios ayudan a los partidos afines para que, en un proceso de retroalimentación, sus investigaciones se conviertan en preguntas parlamentarias y solicitudes de comparecencias que les asienten como ejemplos de la defensa de la libertad y les aseguren algunas exclusivas en pago por sus servicios.

Los periodistas llenamos páginas con declaraciones, denuncias e informes, en la creencia de que somos el fiel de la balanza y poseemos el poder de decir "esto interesa, esto no interesa". Sin embargo, y lo saben quienes programan en emisoras de radio y cadenas de televisión, caen espacios a las pocas semanas de comenzar su emisión, a pesar de que, en teoría, contaban con todos los elementos para triunfar. Lo mismo pasa con la información.

¿Significa que estamos perdiendo la vara de medir o que se está produciendo un hartazgo en la sociedad sobre los temas que tradicionalmente se consideraban "de primer página"? ¿Puede deberse a que los medios han dejado de tener claro cuál es su público y lo buscan tocando todos los palos, desde la prensa del corazón hasta la información científica? ¿No será que en muchos medios, la desaparición de los experimentados profesionales que tenían una percepción especial de la noticia ha dado paso a  compañeros aún inexpertos? ¿Quizás se deba a que entre los periodistas existe miedo a perder el puesto de trabajo, a la vista de cómo este sector se desangra, rápida y calladamente, y ello les hace más moldeables a unos intereses que no son los de sus lectores u oyentes? ¿Hasta que punto Internet está cambiando el concepto de la inmediatez, supone un intercambio de información que no aparece en los medios y llega donde éstos no lo hacen? De las respuestas que demos dependerá la supervivencia de lo que un día fue llamado el "cuarto poder".

En los últimos años se viene hablando sobre la posible desaparición de los periódicos en papel. No habrá tal siempre y cuando éstos cambien su enfoque y primen el análisis y la opinión sobre una información que ahora llega caduca a las manos de los lectores tras muchas horas de estar colgada en la red, de ser contada por las emisoras de radio y vista una y otra vez en televisión. Medios como Madridiario ocupan desde hace unos años la primera línea informativa lo que nos obliga  a estar continuamente al tanto de lo que quiere el lector sin por ello perder la línea editorial de pluralidad y rigor con la que este periódico digital nació hace ya nueve años.

En la pasada gala de los premios Madrid, como director de Madridiario, anuncié nuestra inmersión total en las redes sociales en línea con esa política de proximidad. Nuestro medio, formado por profesionales y no sujeto a ningún grupo empresarial ni partido político, siempre ha intentado mantener una coherencia y una equidistancia que algunos poderes públicos no parecen entender al ser contraria a sus intereses partidistas. Lo siento por ellos.  Entendemos nuestra labor como un servicio público y por ello, mientras preparamos los actos que jalonarán el itinerario hasta la celebración del décimo aniversario, seguiremos pegados a la realidad. Sólo así se la podremos contar.
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