Sónar incluye en su programa a varios jóvenes alquimistas de la nueva generación dubstep, el hip hop, la IDM y las múltiples combinaciones que existen entre ellos:
Joker,
The Gaslamp Killer,
Bullion,
Bass Clef,
Martyn,
Débruit,
Cauto y
Dorian Concept son algunos de ellos.
Muchos son los géneros y estilos que han nacido y crecido bajo el común denominador de
“urban beats” o
“ritmos urbanos”. El último y más importante de ellos, el dubstep, ha estado presente en las últimas ediciones del festival de la mano de
Mary Anne Hobbs, locutora de la BBC Radio1 y gurú de la escena.

Este año, Hobbs vuelve a Sónar con tres representantes del panorama dubstep internacional, aunque cada uno de ellos revisando el género a su particular manera: el holandés Martyn construye meticulosas y dinámicas estructuras de electrónica cercana a la IDM sobre colchones dub; desde Bristol, Joker casa dubstep con hip hop instrumental oscuro, sin olvidar el poder sugestivo de una buena melodía; y desde Los Ángeles,
The Gaslamp Killer es capaz de unir todos los palos de la electrónica urbana en sesiones de largo recorrido y beats de vocación futurista.
Desde el Reino Unido, otros tres productores de nuevo cuño están renovando los cimientos del sonido urbano. Bullion, uno de los más prometedores y alabados productores jóvenes del continente, añade apuntes de psicodelia pop a un entramado de ritmos y sonidos gruesos y clarividentes, como ya demostró en una mixtape de homenaje al “Pet Sounds” de los Beach Boys. Lo de Rustie, desde Glasgow, es la síntesis perfecta entre beats hip hop, bajos dubstep y sintes cósmicos, en una suerte de funk quebrado de efecto inmediato en la pista de baile. Mientras,
Bass Clef, el más veterano de los tres, le da una vuelta de tuerca más al género al añadir vientos, cuerdas e instrumentación clásica a su dubstep profundo y polirrítmico.
Además de ellos, cabe destacar que buena parte de los artistas que forman parte del line-up de la Red Bull Music Academy en el escenario SonarDôme se mueven en parámetros similares. Es el caso de Lukid (trip hop del siglo XXI), Dorian Concept (barroquismo y apuntes de jazz roto), Onra (sampladelia oriental),
Débruit (hip hop fracturado), Cardopusher (breakcore y dubstep corrosivo),
Mike Slott (abstracción rítmica y profundidad) o XXXChange (más hip hop, aquí futurista y bailable), sin olvidar el conocimiento que demuestra Hank Shocklee, de Bomb Squad, de todos estos estilos en sus impactantes sesiones.
Y un último capítulo aparte para Cauto, considerado el primer productor nacional que basa su sonido en el dubstep y sus derivaciones, y poseedor de un talento que puede llevarlo muy lejos en el alambicado y excitante panorama de los ritmos urbanos en Europa.