Este martes la actualidad parlamentaria ha sido muy dura para el Gobierno y los socialistas, en conjunto. El portavoz del grupo del PSOE,
José Antonio Alonso, ha tenido que proponer la comparecencia especial en materia económica de
Zapatero para la semana del 20 de julio, en pleno verano, para hablar de la crisis. Era eso o perder la votación en la Junta de portavoces del Congreso, por lo que no había alternativa, antes que la oposición lo considerara una especie de victoria más contra el Gobierno socialista.
Además, los socialistas han tenido que acordar con IU-ICV, el grupo más afín en los últimos tiempos, una reforma fiscal para reforzar la asociación con fuerzas de izquierdas en el arco parlamentario. De hecho, el anuncio lo ha hecho el ecosocialista
Joan Herrera, vendiéndolo como un pacto muy importante.
El acuerdo hará que Zapatero y su Ejecutivo promuevan una mayor progresividad fiscal en las deducciones del IRPF, incluyendo los 400 euros y el 'cheque bebé', a proponer fórmulas para modificar el gravamen de las rentas altas y a reformar la conocida como 'Ley Beckham' para poner coto a los abusos en la baja tributación de futbolistas de élite.
Presión para una reforma laboral
Al margen de esta pequeña reforma fiscal, lo que se está pidiendo desde los ámbitos más liberales de la sociedad y la economía es una reforma en el mundo laboral. Concretamente se habla del abaratamiento del despido, aunque no se haya hablado del c concepto de despido libre en ningún momento.
En su día lo propuso
Mariano Rajoy y el PP, pero en las últimas horas la presión para el Gobierno es máxima puesto que
Trichet, presidente del Banco Central Europeo, en su breve presencia en España ayer lunes, lo pidió como algo necesario para España. El riesgo, decía, es que nuestro país se quede rezagado a la hora de recuperarse de la crisis internacional.
Es la misma idea que repitió este martes Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, figura que como todos los que ocupan este cargo, están propuestos por el propio Gobierno. Pero últimamente las discrepancias de criterio entre el equipo económico del Ejecutivo y Ordóñez han sido máximas, sobre todo en materia laboral.
Zapatero se niega y pasa de las presiones
Pero el presidente no cede. Zapatero respondió a Trichet y a Ordoñez recordando que su programa de gobierno no contempla
"abaratar el despido ni hacer reformas que restrinjan los derechos laborales". "Respeto todas las opiniones, pero una cosa es opinar como experto y otra es gobernar para la ciudadanía", afirmó en una rueda de prensa conjunta con el presidente de Nigeria en Abuja (Nigeria), donde se encuentra de visita oficial.
El jefe del Ejecutivo subrayó que, desde su
"óptica de presidente del Gobierno" lo que le interesa a España es
"primero, un acuerdo social; segundo, acelerar el cambio de modelo productivo; tercero, fortalecer y mejorar y reformar la formación profesional y la educación".