En el acto de los ascensos anuales correspondientes a los oficiales de la Guardia Presidencial, Chávez reveló que durante el miércoles había sostenido conversaciones telefónicas con el líder cubano Fidel Castro, con el depuesto Zelaya y con el canciller venezolano, Nicolás Maduro, para tratar la crisis hondureña.
El jefe del Estado venezolano recordó que "todos los países" de la región, "incluido Estados Unidos", ha exigido la restitución de Zelaya en la presidencia hondureña.
También aplaudió el plazo de 72 horas que para ello ha dado Organización de Estados Americanos (OEA) a los "fascistas" que ocupan el poder en Honduras, o de lo contrario el país podría ser expulsado del organismo regional.
"Me parece que son respuestas políticas de alto calibre, que nunca se habían visto en el continente", declaró el mandatario en un breve discurso.
Chávez sostuvo que la crisis hondureña "es un problema de todos" en la región que representa "el resurgimiento del fascismo más sangriento, más brutal" en contra de la democracia.
Calificó además de "conmovedora y valiente" la resolución de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de acompañar a Zelaya en su retorno a Honduras, previsto para el próximo fin de semana.
En su regreso a Honduras, el depuesto mandatario estará acompañado por una comisión integrada por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; y por los gobernantes de Argentina y de Ecuador, Rafael Correa.
Chávez reiteró que le gustaría ir también en la comitiva, pero que no lo hará "por prudencia", sobre todo después de que "los golpistas dicen" que derrocaron a Zelaya por su culpa.