El debate del estado de la región más condicionado y protagonizado por la depresión económica acabó sin un sólo anuncio de cara a los parados. Según Esperanza Aguirre, ya se han tomado todas las decisiones que podía y debía tomar. Gracias ello y no por otra cosa Madrid está "mejor que el resto de las comunidades autónomas", y si en el paro hay 400.000 madrileños y el desempleo ha crecido por encima de la media española no es porque la locomotora de Madrid, como sugirió Gregorio Gordo (IU), haya pinchado sus ruedas sino porque el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no hace lo que debería hacer.
El auténtico debate, después del discurso inaugural de la jefa del Ejecutivo, se producía este miércoles. Se esperaba que Aguirre anunciase su esperada "sorpresa", que podría incluir -o no- la tan comentada
remodelación de Gobierno, pero la presidenta no quiso darle el gusto a los especuladores. PSOE e IU trataron de tentarle para que la llevase a cabo ("Su gobierno da muestras de
hastío", "Su modelo
ultraliberal es el que ha provocado la crisis". "Me ha llegado el rumor -le llegó a espetar Tomás Gómez (PSOE)- de que vas de
candidata al Ayuntamiento de Madrid". "No lo descartes", le contestó Aguirre) pero no hubo forma.

A lo más que llegaron fue a que la presidenta señalase a los imputados socialistas y asegurase que el PP "no va a amparar" a nadie dentro de sus filas siempre que un juez dicte que ha cometido un delito, bien sea por el caso Gürtel o los espías. Eso con el 'perseguido'
Alfredo Prada y los imputados
Alberto López Viejo,
Benjamín Martín Vasco y
Alfonso Bosch Tejedor ocupando sus escaños y escuchando espectantes. Eso no significa que no vaya a haber unos cambios que ya no descartan ni dentro del PP ni fuera a corto-medio plazo.
Falta inversión, pero no hay dinero
Parados, rifi-rafes por Zapatero, intentos dePSOE e IU de ofrecer soluciones y la
ley de autoridad del profesorado estuvieron en un debate muy poco vibrante. Quizá está última, por ser la única medida novedad de un toma y daca en ocasiones chusco, será la única que quede para la posteridad. Los ataques a los profesores ya se consideran legalmente un atentado a la autoridad, de manera que el maná que sacaría a Madrid del fracaso escolar se llama inversión y formación. Pero cuidado,
las cuentas madrileñas están a punto de ser congeladas y, como decía El Último de la Fila,
no hay dinero para los chicos.

Ahora, la propuesta firmada por Esperanza Aguirre y la consejera Lucía Figar sí ha logrado abrir un debate a nivel nacional. Hasta el Rey se ha pronunciado y eso podría servir de acicate para apartar los sectarismos y coger el toro por los cuernos por el bien de todos a nivel nacional. Eso no ocurrirá en Madrid con el empleo, la sanidad o la educación, ya que el PP
rechazó las inumerables ofertas para mejorarlas que presentaron en forma de pactos la oposición y los agentes sociales.
La chistera presidencial
Para PSOE, IU y los sindicatos, leyes como la de subir al profesor sobre un estrado son "fuegos de artificio",
conejos en una chistera, la de Aguirre, que aseguran se está agotando, al igual que la visión de "
los mundos de Yupi" que según la socialista Maru Menéndez intenta vender a los ciudadanos. Los madrileños, recalcaron Gregorio Gordo y la propia Menéndez, ya no tragan con las
listas de espera hospitalarias, con los recortes de becas, la falta de atención a los dependientes, la "persecución" a la escuela pública, el derroche en
propaganda, la promoción de la empresa privada y que, en definitiva, Madrid sea el experimento "personal" de Aguirre para crear "su propio proyecto liberal". "Un millón de euros en una sola noche para
inaugurar los Teatros del Canal. Eso sí que es austeridad", le recordó Menéndez.

Pero por encima de todo ello, la oposición insistió una y otra vez ante la Asamblea de Madrid en la absoluta desatención de los
parados, los autónomos, las pymes y las familias de que acusan al Partido Popular. Ni una ayuda para ellos, ni un anuncio en el debate del estado de la región a pesar de vivir la peor crisis de la historia. Pero de la chistera presidencial de Aguirre han salido entre otras
dos mayorías absolutas,
ocho nuevos hospitales, más de 50 centros de salud,
bajadas de impuestos,
90 kilómetros de Metro y "¡Ja! 271 colegios públicos", se jactó Aguirre ante sus detractores.
Con este balance, aunque esta vez no hubiese anuncio estrella en el debate sobre el estado de la región y los del año pasado (
la salida a Bolsa del Canal y el megaparque empresarial) se hayan estrellado, la presidenta se fue con la conciencia tranquila al terminar la sesión. Más aún cuando hasta los medios afines al Gobierno de Zapatero denuncian la "deriva" de su política económica y Aguirre puede permitirse decir que no admite lecciones "de una miembra (en referencia a la portavoz del PSOE) de un partido que manda a
5.000 españoles al paro cada día". El impulso, si Esperanza Aguirre tiene que dárselo a su Ejecutivo, se lo dará sin problemas sin prisa pero sin pausa. Para los parados, el único mensaje de esperanza fue la fe ciega del Ejecutivo en que las ayudas a los empresarios serán las que disparen la creación de empleo.