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El Senado vende humo

El Senado vende humo

El Senado acaba de aprobar una resolución en la que pide al gobierno "que tome las medidas necesarias para que se refleje en las hipotecas la bajada del Euríbor". En otras palabras, que termine con las cláusulas abusivas  que los bancos reflejan en las escrituras hipotecarias. Ingenuos senadores. ¿En qué mundo viven? ¿En el de Alicia en el País de las Maravillas?

   Empecemos por plantear el mecanismo de concesión de un préstamo hipotecario porque parece que Sus Señorías no lo han tenido que hacer nunca. A lo mejor es que resulta que pagan sus viviendas en efectivo. Algo que se antoja prácticamente imposible. En este país la única manera de acceder a una vivienda, - derecho constitucional por otra parte-, es  a través de un préstamo hipotecario porque sólo los ricos, - esos, por cierto a los que Zapatero dice que va a meter mano fiscalmente, ya veremos-,  tiene liquidez suficiente para desprenderse de 300.000 euros de media, -cincuenta millones de las antiguas pesetas, no lo olvidemos-,  tienen tal potestad.

   Pues bien, cuando vamos a un banco a solicitar un préstamo, nos encontramos con la denominada "cultura de la oficina". Porque, salvo honrosas excepciones,  los directores de las sucursales nos dicen, de entrada, que "no" Así tengamos una cuenta saneada, una nómina abultadas y avales y garantías suficientes. Segundo punto: las hipotecas se venden como  "una concesión graciosa" y no como una transacción comercial, porque lo que está claro es que nos venden dinero que pagamos con creces. O Sea que el banco hace negocio, no regala nada.

   Y  lo más importante de todo esto no es la filosofía descrita, sino las consecuencias de la misma. A fin de cuentas, con desgana, si el banco  aceptar incluirnos en "su club" sólo facilitará los datos esenciales como, por ejemplo,  el tipo de interés, la cuota inicial, la revisión del variable, si hay redondeo, el diferencial, y cosas por el estilo. De letra pequeña nada. Que para eso, si se nos concede el préstamo ya habrá tiempo en el notario de examinar las cláusulas que obligan a ambas partes.Y eso que están obligados a la mayor de las transparencias por Ley.

    Ya estamos a punto de firmar. El notario tiene la obligación, si  así lo pide el cliente, de leer íntegro, el documento que vamos a  suscribir. Pero, por una parte, el cliente, lo único que tiene ganas, en este caso, es de firmar lo antes posible, acabar con el trámite, e irse a su  nueva casa una vez entregadas las llaves. Muy pocos, por no decir que ninguno, se para a  leer el documento.

   El notario, por su parte, un señor que gana un pastón por poner una firma, como dice mi hijo que, por cierto, quiere ser notario "porque, papá, esos sí que viven bien sin apenas trabajar", suele tener prisa y se limita a hacer  el resumen de lo que ya conocemos,  importe del  capital prestado, tipo, y poco más. Si acaso, se nos advierte de que hay una cláusula mediante la cual se nos cobrará una penalización, generalmente la que marca la Ley,  si cancelamos anticipadamente la hipoteca.  Poco más.

   Por supuesto, del resto de las cláusulas ni hablar, aunque sean abusivas. Luego, nos enteraremos de que, una de ellas, consiste en  "el suelo hipotecario" es decir el límite por el cual el tipo de interés no baja más aunque lo haga el Euríbor. Generalmente, ya lo hemos contado aquí, suele establecerse en el 2% por lo que, las hipotecas suscritas hasta ahora,  no reflejarán, jamás, la  rebaja actual del Euríbor: "¡ Ah, se siente, te dicen en el banco. Has firmado lo que has firmado y ahora te fastidias¡".

   Las condiciones de las hipotecas se reflejan en un documento público, firmado ante fedatario, por lo que es inamovible salvo que se negocie uno nuevo, con las consecuencias que ello conlleva, y los gastos que supone: más tasas de notario y más impuestos de Actos Jurídicos Documentados. ¿Trae cuenta para suprimir la cláusula?: no. Existe otra posibilidad, llegar a un acuerdo privado con el banco, pero con la que está cayendo suena prácticamente a imposible. Los bancos buscan dinero debajo de las piedras si hace falta. No están para regalarlo.

   Otra solución sería cambiar la Ley Hipotecaria. Pero ello no afectaría a las hipotecas hasta ahora suscritas y, tal y como ocurre, con los bancos,  el horno no está para bollos, para que el Gobierno se dedique a cambiar algo que, para  ZP y los suyos no es prioritario. Recuerdo la frase que me dijo en una rueda de prensa cuando le  señalé que las condiciones impuestas hacen ineficaz la moratoria hipotecaria para los parados, - el límite de 150.000 euros-. Zapatero me contestó, entonces que "las decisiones que adopta pretenden  ayudar a los mas desfavorecidos". Y, precisamente,  meterle mano a las cláusulas abusivas  de los bancos "no favorece a los desfavorecidos sino a todo quisqui". Y eso es antisocial si tenemos en cuenta "el pensamiento único" inventado por los socialistas en esta etapa.

    Por lo cual, señores senadores, dediquen su tiempo a otros menesteres que en el caso de los bancos mucho me temo que no tienen nada que hacer. La banca, como en el Monopoly, siempre gana, amigos.
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