El primer ministro italiano, el septuagenario
Berlusconi, ya no hace gracia a nadie, pero él continúa haciéndose el (mal) gracioso. Esta vez, en la cumbre del G-20 en casa de
Obama, volvió a hacer otra broma de mal gusto al presidente norteamericano, como hace unos meses. Pese a que Obama es un buen hombre de diplomacia y se rió posteriormente de su gesto, puso un gesto bien evidente de disgusto cuando el italiano saludó a su esposa
Michelle con un gesto de admiración fisico, sin palabras, pero como exaltando su belleza. Llueve sobre mojado, porque
Il Cavaliere, en el anterior encuentro internacional, había dicho sobre de Barack Obama que "es lindo, bello y está bronceado", en referencia a su raza negra.
Vea el gesto de Berlusconi y la mirada que le lanza Obama:
