Con una inusual protesta en la que los protagonistas se colgaron con cadenas en sus sillas de ruedas, la Confederación Boliviana de las Personas con Discapacidad en Santa Cruz retomó ayer sus movilizaciones para exigir al Gobierno el pago de un bono anual de Bs 3.000.
Esta protesta ocurrió ayer al mediodía en la zona de El Cristo, cuando un grupo de personas con discapacidad instaló un piquete de huelga. El dirigente Jaime Estívaris sostuvo que las acciones del sector tuvieron una pausa debido a las fiestas del 24 de septiembre, pero que a partir de ahora serán llevadas “hasta las últimas consecuencias”.
Precisó que entre las medidas de presión están la de colgarse de vigas, sacarse sangre y crucificarse. También recalcó que la exigencia del bono es irrenunciable.
Entre fines de agosto y principios de septiembre, las personas con discapacidad realizaron una toma de las oficinas del Servicio de Impuestos Nacionales en Santa Cruz y luego de varios días de estar asentados en el lugar fueron evacuados por la Policía.
La acción de entonces no derivó en ninguna negociación con el Gobierno, que plantea como única opción para el sector acogerse al cumplimiento del Decreto Supremo 256, que instruye la ejecución de proyectos productivos para el sector, pues existe un presupuesto de Bs 40.000.000.
El Gobierno también ha reiterado la imposibilidad de atender la demanda del sector y más bien calificó de política la movilización, pues el máximo dirigente es candidato a diputado por una fuerza política.