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El tratado de Lisboa pone en marcha a Europa

El tratado de Lisboa pone en marcha a Europa

Lo primero, quiero expresar mi más amplia felicitación como ciudadano europeo, a las instituciones y personas que han contribuido directamente a lograr el Sí en el Referéndum en Irlanda para aprobar el Tratado de Lisboa. Esto es, al Parlamento Europeo, al Consejo Europeo, al Consejo de la UE (Consejo de Ministros), a la Comisión Europea, al Tribunal de Justicia de la UE, al Banco Central Europeo, al Tribunal de Cuentas, al Comité de la Regiones, al Comité Económico y Social Europeo, al Banco Europeo de Inversiones, a los 27 Estados Miembros, a los 500 millones de ciudadanos europeos, incluidos los euroescépticos, los que no votaron nunca y los que no saben que Europa, al igual que Teruel, ¡existe!. A todos les va a beneficiar que el Proceso de la UE vuelva a ponerse de nuevo en marcha tras su momentánea detención o estancamiento político, que sólo ha durado 8 años desde el Tratado de Niza (2001). Y felicitar a los irlandeses por haber comprobado las ventajas de estar en Europa durante la crisis, haber logrado los beneficios que se propusieron alcanzar votando No en el Referéndum anterior el 13 de junio de 2008 y haber votado ahora, a favor del Sí.

Los tres temas pendientes que los medios de comunicación les dedican atención y análisis para que el Tratado de Lisboa entre en vigor al comenzar el 2010 son: la firma del Presidente de Polonia; Lech Kaczynski, que parece va ha firmar en la próxima semana; el obstáculo creado por el Presidente de la República Checa Wáclaw Klaus y sus senadores, sobre el cual, creo que el Presidente de la Comisión Europea Durao Barroso actuará con convincentes argumentos, al igual que Ángela Merkel, para hacerle desistir de su deseo de complicar y retrasar la firma de la ratificación. Si no le gusta la Unión Europea puede sacar a la República Checa del Consejo Europeo. ¿Se atreverá? El tercer posible obstáculo, es que si gana las elecciones británicas el “tory” David Cameron y a pesar de haber ratificado el Tratado de Lisboa, lo someta a Referéndum. Esperemos que pronto los tres temas sean solo unas anécdotas.

Decíamos el 30 de septiembre pasado, en este periódico digital, que entre las variadas “asignaturas pendientes”, que una vez aprobado el Tratado de Lisboa será preciso que la Unión Europea ponga en marcha sin dilación: el “aumentar el sentimiento europeo de los Estados y de los ciudadanos”, así como lograr disponer de una Política de Seguridad y Defensa más efectiva que la actual, pues a pesar de la acertada actividad política del Alto Representante Europeo, Javier Solana, nuestra capacidad defensiva es inferior a la que tienen los otros Estados – Continente: Estados Unidos, Rusia, China e India.   

El texto publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (edición en lengua española, el 17 de diciembre de 2007) se titula “Tratado de Lisboa por el que se modifica el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea,  (Lisboa 13 de diciembre de 2007). Fue firmado por los 27 Jefes de Estado. Es el documento 2007/C 306/01. En este Tratado no se numeran los artículos de forma clara y sistemática. Puede decirse, que todos los laberintos existentes en los anteriores Tratados, se mantienen en éste. Se incluyen 13 Protocolos y un Anexo, así como 65 Declaraciones que figuran en el Acta Final de la Conferencia Intergubernamental. 

Afortunadamente esta vez la Comisión Europea ha actuado con prontitud y diligencia. Publicó en julio de 2009 la GUÍA SOBRE EL TRATADO DE LISBOA, análoga a las dos editadas en Luxemburgo en 2004 para dar a conocer a los ciudadanos el proyecto de Constitución. La Guía cumple muy bien su Objetivo. Así lo explica la Comisión Europea: Tras decenios de guerra que costaron la vida de millones de personas, la creación de la UE supuso el inicio de una nueva era en la que los países europeos habrían de solucionar sus problemas mediante el diálogo y no por las armas. En la actualidad, los miembros de la UE disfrutan de abundantes beneficios. Sin embargo, las normas actuales se concibieron para una UE mucho más pequeña, que no tenía ante sí desafíos a escala planetaria como el cambio climático, una recesión mundial o la delincuencia transfronteriza internacional. La UE tiene el potencial para enfrentarse a esos problemas y el compromiso de hacerlo, pero solo podrá conseguirlo si mejora su forma de trabajar. Ese es el objetivo del Tratado de Lisboa, que hace que la UE sea democrática, eficiente y transparente, al tiempo que da a los ciudadanos y a los Parlamentos más información sobre lo que ocurre en la Unión y dota a Europa de una voz más clara y más fuerte en el mundo, protegiendo asimismo los  intereses nacionales. En este folleto se explica lo que el Tratado de Lisboa significa para usted como ciudadano.

Si el lector tiene interés en conocer el Tratado de Lisboa completo (271 pág.) en su versión consolidada, puede hacerlo en europa.eu/lisbon_treaty/full_textindex_es.htm  pero no se lo recomiendo. Le basta con conocer su Guía sobre el Tratado de Lisboa (18 pág.) cuya Web es: http://europa.eu/geninfo/query/resultaction.jsp?Page=1&userinput=Guía sobre el Tratado de Lisboa.

Con esta Guía aclaratoria del Tratado de Lisboa, los ciudadanos de los 27 países miembros podremos salir del laberinto, comprender mejor la política de la Unión Europea, sentirnos integrados en ella y apoyarla de forma eficaz. Supondrá un gran avance en el proceso. A su vez, será muy conveniente  que la Comisión no considere terminada su labor con tener este nuevo documento en Internet, para que los ciudadanos lo busquen y lo lean. Es al revés: La Comisión debe buscar al ciudadano, hacer que cada Estado miembro le dé la mayor difusión en los Medios de Comunicación y todos los ciudadanos se enteren lo que es y representa el Tratado de Lisboa, para que puedan apoyarlo.

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