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Tras un proceso de restauración y rehabilitación de dos años

Reabierta al público la Casa de Blas Infante en Sevilla

Reabierta al público la Casa de Blas Infante en Sevilla

La Junta de Andalucía ha reabierto la Casa de Blas Infante -la 'Casa de la Alegría', tal y como la bautizara el Padre de la Patria andaluza-, tras un exhaustivo proyecto de restauración y rehabilitación integral que la ha mantenido durante dos años cerrada al público.

   Así, coincidiendo con el 125 aniversario del nacimiento de esta emblemática figura y en el marco de esta conmemoración, la Casa de la Alegría, testigo de la trayectoria vital e intelectual de este polifacético y universal andaluz, ha vuelto a abrir sus puertas a todos los andaluces para que puedan disfrutar de la luminosidad y belleza de todos aquellos detalles que forman parte de este simbólico espacio, referente de la historia contemporánea de Andalucía.  

   Declarada Bien de Interés Cultural el 4 de julio de 2006, está ubicada actualmente en el recinto de la Autonomía de Andalucía, junto al Museo de la Autonomía y el Centro de Investigación de la Memoria de Andalucía, entre las localidades de Coria y La Puebla del Río (Sevilla), lugar donde este lunes el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha concluido los actos institucionales realizados a lo largo de la jornada para celebrar el mencionado aniversario.

   Griñán, que agradeció a la familia de Infante, y sobre todo a su hija Ángeles, haber conservado "la memoria del padre y el esposo vilmente asesinado", aseguró esta vivienda es "una herencia al servicio de todos los andaluces" y que servirá, además de para conocer mejor al Padre de la Patria andaluza, para "valorar más nuestra autonomía".

   La reapertura de la Casa de la Alegría, según informó la Consejería de Presidencia, es el resultado de la culminación de un ambicioso y complejo proyecto de restauración y rehabilitación integral acometido con el objetivo de garantizar la estabilidad estructural y conservación material del inmueble.

   La histórica vivienda, en la que el Padre de la Patria andaluza vivió desde la proclamación de la II República hasta su fusilamiento en agosto de 1936, fue adquirida por la Junta de Andalucía a sus herederos en 2001 y abierta al público, como casa-museo, en 2003. Tres años más tarde, fue catalogada como Bien de Interés Cultural --haciéndose extensiva esta protección a los bienes muebles que albergaba en su interior--, algo que coincidió con el inicio de la redacción del proyecto para la conservación y recuperación de los elementos patrimoniales, arquitectónicos y decorativos originales de la construcción, algunos ya en avanzado estado de deterioro.

   El proyecto de restauración y rehabilitación de la Casa de Blas Infante, dirigido por el arquitecto Antonio Tejedor Cabrera, ha sido ejecutado en consonancia con las recomendaciones del IAPHA y con el asesoramiento de un comité externo integrado por arquitectos, historiadores y representantes de la familia de Blas Infante, entre los que se encuentran el director del IAPHA, Román Fernández-Baca, o el director del departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla (US).

   A partir de ahora, pues, los visitantes podrán recorrer de nuevo las distintas estancias que Blas Infante diseñó y en las que pasó los últimos años de su vida. Además, podrán disfrutar de un innovador discurso museográfico que permite redescubrir la figura del Padre de la Patria andaluza y revitalizar los fundamentos de su pensamiento, que sigue vigente inspirando el compromiso y la voluntad de progreso del pueblo andaluz.

CARACTERÍSTICAS DE LA VIVIENDA

   La Casa de la Alegría, ubicada sobre un altozano que domina el Guadalquivir, fue proyectada por Blas Infante entre 1931 y 1933 como residencia familiar. Las circunstancias de su construcción fueron especialmente singulares, ya que fue el propio Infante quien diseñó la casa, ejerciendo al mismo tiempo de arquitecto, decorador e incluso de maestro de obras.

   De hecho, él mismo contrató a los artesanos y operarios que trabajaron en las obras, como queda patente en el manuscrito titulado 'El latifundio', hallado en la casa y en el que están consignadas por su puño y letra todas las anotaciones relativas a los detalles de construcción de la vivienda.

   Esta circunstancia explica la impronta personal del inmueble, que recrea elementos de varias épocas históricas como almenas decorativas hispanomusulmanas, yeserías y ventanas de inspiración andalusí e interiores inspirados tanto en la arquitectura andalusí como en el clasicismo que sigue la corriente historicista del regionalismo sevillano de principios del siglo XX.

   Con todo, Infante acometió primero la obra de la parte "noble", donde desplegó la iconografía islámica que había conocido durante sus viajes por Andalucía y Marruecos, para después centrarse en la parte "doméstica", en la que el repertorio formal es más ecléctico y se hace evidente la influencia del regionalismo sevillano.

   El exterior de la edificación es, sin embargo, de ladrillo visto y tanto la apariencia exterior como su disposición original han sido conservadas íntegramente, sin que se hayan introducido modificaciones de ningún tipo que no hayan sido "imprescindibles para la seguridad estructural y la protección frente al agua, principal agente agresor de la vivienda".

OBJETOS PERSONALES

   De las varias salas con las que cuenta la casa, cuatro son de tipo histórico, a saber, el despacho, la biblioteca, el salón de las columnas y el comedor de los frescos. En estos espacios se conservan algunos muebles, enseres y libros legados por la familia, entre los que destacan el sillón del despacho de Infante, que en su día perteneció a Emilio Castelar, así como la radio de galena y el altavoz que sirvieron como pretexto para detener a Blas Infante (los falangistas alegaron que se comunicaba con los comunistas a través del aparato, aunque en realidad se trataba de un sencillo receptor).

   La casa alberga también la biblioteca de Infante, que atesora cerca de 1.800 títulos, entre libros y revistas de temas variados, desde historia y derecho hasta medicina o música, además de una importante colección de diccionarios y gramáticas de lenguas extranjeras.

   Para poder catalogarlo, durante 2009 el Centro de Estudios Andaluces desarrolló un complejo trabajo de tratamiento documental en colaboración con el IAPHA que ha culminado con la digitalización de todos los manuscritos hallados.

MUSEOGRAFÍA DE VANGUARDIA

   Así pues, ya plenamente recuperada para la visita, la Casa de Blas Infante es hoy día un espacio dotado de técnicas museográficas de vanguardia pero que vela por la accesibilidad de personas con deficiencias auditivas o discapacitados físicos, para lo cual, se han incorporado una serie de recursos y elementos técnicos específicos.

   También muestra una especial sensibilidad hacia el ahorro energético y el equipamiento de iluminación está basado en tecnología LED, una iluminación que ahorra y que resulta idónea en los recintos con valor histórico-artístico.

   Los medios empleados para dar soporte a la visita son variados y entre ellos se suceden audiovisuales de carácter historicista, iluminación teatral, ambientación sonora o escenografía, lo que convierte el discurso museográfico de la Casa de Blas Infante en una instalación de vanguardia en el sector de espacios expositivos.

DISCURSO  DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA

"Es un placer estar esta tarde con todos ustedes conmemorando el 125 Aniversario del nacimiento de Blas Infante. Y hacerlo en esta “Casa de la Alegría”, en la que vivió la familia Infante desde 1932, y que hoy aparece renovada y abierta a todos los andaluces.

Una casa es el lugar donde se hace realidad el proyecto de vida de una familia. En este caso, de una familia buena y comprometida con su tierra, que vio truncada su felicidad el día que vinieron a buscar a Blas Infante.

La familia ha conservado la memoria del padre y el esposo vilmente asesi-nado. Y gracias a sus esfuerzos podemos decir que las ideas de Blas Infante, su herencia vital, forman parte del patrimonio de Andalucía.

Ángeles, has sido la albacea del legado más precioso que se le puede dejar a un pueblo: su conciencia colectiva y su ambición de futuro.

Una herencia al servicio de todos los andaluces. Estoy convencido de que conocer mejor al Padre de la Patria andaluza, nos ayudará a valorar más nuestra autonomía.

Blas Infante desempeñó una labor intelectual esencial. Su objetivo era transformar radicalmente la realidad andaluza, así que dedicó su vida a analizar los problemas de Andalucía y a buscar la mejor manera de solucionarlos.

El programa que ofreció era muy alentador. Era, además, el más adecuado para la realidad andaluza. Hoy los andaluces somos herederos de su voluntad para proyectar un futuro de progreso para nuestra tierra. Con nuevos desafíos pero con una misma meta.

Blas Infante vino al mundo en una Andalucía situada en la periferia del sis-tema capitalista, con una estructura social dual y una conflictividad extrema. Todo ello marca su existencia cotidiana, pero no lo paraliza. Al contrario, lo impulsa a concebir una Andalucía mejor.

Él sabía que transformar Andalucía era liberarla de la pobreza, clavada en su conciencia desde la infancia. Tenía que dar respuesta a las demandas de pan y cultura de los desfavorecidos. Así lo leemos en el Ideal andaluz: “Yo tengo clavada en la conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo”.

Quería Infante un cambio radical, una transformación que no podía realizarse sin contar con el pueblo. Por eso, Blas Infante dedica todos sus esfuerzos a despertar en los andaluces la conciencia de pertenecer a un pueblo con una historia propia, una rica cultura, unos modos de ser y vivir propios y, sobre todo, con un futuro por labrar.

El andalucismo histórico demostró que Andalucía existía. No sólo como unidad cultural y antropológica, sino como pueblo que reivindica el derecho a ganarse su propio futuro.

Una Andalucía integradora. Una Andalucía que había de trascender los lo-calismos en una empresa común y esta ambición no podía lograrse sin una organización político-administrativa propia y para todos.

Porque el pueblo andaluz sumaba a todos, independientemente de la clase social, la afiliación política o el lugar de procedencia.

En junio de 1936, Infante se dirige A todos los andaluces en un manifiesto que señalaba la necesidad de instaurar un régimen autonómico.

El Estatuto andaluz, será – decía Blas Infante – lo que quieran que sea to-dos los andaluces. Y resaltaba la conveniencia común de alcanzar un acuerdo entre andaluces de todas las ideologías.

Blas Infante no fue nunca independentista. Así lo expresó en el Manifiesto de 1936. Su afirmación absoluta de la soberanía del pueblo andaluz no está reñida con la soberanía española. Es más, la deseada regeneración de España, según Infante, sólo sería posible con el fortalecimiento de todas las regiones, en plano de igualdad.

Días más tarde de este manifiesto, precisamente un 5 de julio, Blas Infante fue elegido Presidente de Honor de la futura Junta Regional de Andalucía que habría de presentar el Estatuto de autonomía ante las Cortes.

La guerra civil impidió que el pueblo andaluz se expresara de acuerdo con este programa de transformación y autonomía.

A diferencia de Cataluña y País Vasco no pudo culminar la aprobación de su estatuto. Galicia tampoco lo aprobó pero logró entregarlo a las Cortes.

Así que el principio de soberanía de los andaluces por el que tanto luchó Infante no pudo hacerse efectivo.

Habría que esperar a la construcción de una nueva España democrática en los 70 para que el pueblo andaluz se reafirmase y manifestara su vocación de autogobierno.

Porque, a diferencia de otras comunidades autónomas, fue el pueblo el que conquistó en la calle su deseo de hacerse dueño de su destino.

El objetivo común era que España cambiara, que avanzara en su entorno europeo, unida y diversa, y que lo hicieran todas y cada una de las partes que la constituyen.

Se apostó por una nueva forma de organización del Estado. Un Estado au-tonómico que debía descansar y respetar los principios establecidos en la Consti-tución del nuevo Estado social democrático y de derecho en el que se iba a convertir España.

Se han cumplido ya treinta años de aquel 28 de febrero histórico en el que el pueblo andaluz se apropiaba de su destino y, a su vez, abría un camino que siguieron otras comunidades.

Se hacía realidad la Andalucía que soñó Blas Infante, una Andalucía libre y solidaria en el marco de la unidad de los pueblos de España.

En la primera reedición de El Ideal andaluz que se hizo en los inicios de la Transición, el profesor Tierno Galván destacaba la actualidad de tres supuestos fundamentales de la obra de Blas Infante, tres ideas que recuperó el movimiento autonomista de los setenta.

Éstos son: la rehabilitación tanto humana como económica de los munici-pios; la idea de que un andaluz tiene que poder vivir y trabajar en su propia tierra; Y, el tercer elemento es la necesidad de autonomizar y aproximar los centros políticos y administrativos a donde están los problemas.

Todos estos supuestos están recogidos en nuestro Estatuto.

Con él se inició un camino de responsabilidad y solidaridad con la España de las autonomías.

En nuestra trayectoria democrática hemos demostrado que ser andaluz es un modo profundo, digno y solidario de ser español.

La crisis actual ha hecho aflorar de nuevo una vieja tendencia de pensa-miento que considera un error la existencia de las comunidades autónomas. Es la misma que consideró una invención, la reivindicación de autonomía del pueblo andaluz y es la misma que considera que la reforma de estatutos es un ejercicio de voracidad de los nacionalistas.

Frente a esta corriente neocentralista quiero destacar el papel relevante que han tenido las autonomías en la construcción del modelo de Estado de mayor éxito en nuestra historia.

La España autonómica, con sus tensiones y complejidades, es más justa que la centralista y, además, está cohesionada socialmente. Ha conseguido acercarse a los problemas de la gente, a la gente misma y esa es la mejor razón para argumentar su éxito.

Andalucía sigue apostando por la solidaridad interregional como clave para ganar un futuro más justo para todos.

Hoy hace 125 años que nació Blas Infante. Él nos hizo comprender que los andaluces, cuando nos unimos en una empresa colectiva, cuando nos hacemos pueblo en su consecución, somos capaces de hacer realidad nuestros sueños.

Por eso, hoy, como siempre, sea por Andalucía libre, España y la humanidad."

CRONOLOGÍA DE LA CASA DE LA ALEGRÍA

• 1931-1936. Construcción de la vivienda y residencia de Blas Infante.

• 1936-1940. Tras el asesinato de Blas Infante, su viuda y sus cuatro hijos se trasladan

a Sevilla donde permanecen hasta que terminó la guerra. La vivienda queda a

cargo de los guardeses.

• 1941-2001. La familia de Blas Infante regresa a la vivienda, donde reside hasta

2001.

• 2001. Adquisición de la Casa por la Junta de Andalucía.

• 2002. Realización del primer inventario de los manuscritos, cartas y documentos

de Blas Infante hallados en el interior de la Casa.

Restauración del escudo original de la fachada de la vivienda por los talleres Alfares.

• 2003. Creación de un consejo asesor para la musealización y exposición de contenidos

de la Casa de Blas Infante.

En septiembre, la Casa abre sus puertas al público.

• 2004. Restauración parcial del piano original de Blas Infante por Laureano Maldonado

Muñoz.

Marzo. Inicio de las obras del Museo de la Autonomía y de la labor de adecuación

del entorno con distintas especies autóctonas de Andalucía.

En agosto Francisco Marín Albadalejo llevó a cabo la restauración del escudo original

de Andalucía.

• 2005. Elaboración del informe diagnóstico y valoración del estado de la Casa de

Blas Infante por parte del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

• 2006. 4 de julio. Declaración de la Casa de Blas Infante como Bien de Interés Cultural

(BIC) por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, con la categoría

de monumento. El decreto establece la delimitación de BIC no sólo al inmueble,

sino también de todos los Bienes Muebles originales del interior de la vivienda.

Restauración de la primera bandera de Andalucía por el IAPH.

25 de julio de 2006. Inauguración del Museo de la Autonomía.

Centro de Estudios Andaluces Consejería de la Presidencia

www.centrodeestudiosandaluces . e s

• 2007. Marzo: aprobación del proyecto de restauración integral de la Casa de Blas

Infante en el que se recogían todas las recomendaciones realizadas por el IAPH.

Abril. Inicio de las obras del Centro de Investigación de la Memoria, anexo al Museo

de la Autonomía.

• 2008. Mayo. Inicio de las obras de restauración y rehabilitación integral de la Casa

de Blas Infante y, consecuentemente, clausura de las visitas a la casa.

• 2009. Febrero. Finalización de las obras del Centro de Investigación.

• 2010. 5 de julio. Coincidiendo con la celebración del 125 aniversario del nacimiento

de Blas Infante, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán,

preside el acto de reapertura de la Casa de Blas Infante.

6 de julio. El inmueble vuelve a abrir sus puertas a los visitantes completamente

rehabilitado y dotado de una moderna museografía.

 

 

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