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Canarias, en la encrucijada

Canarias, en la encrucijada

jueves 31 de mayo de 2007, 22:08h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h

Por una de esas paradojas de la aritmética electoral, un territorio situado a nada menos que 2.500 kilómetros de distancia, Canarias, se ha convertido en moneda de cambio del enrevesado conflicto vasco. Los canarios tienen derecho a sentirse algo molestos de que la decisión sobre su propio gobierno autónomo vaya a depender en tanta medida de que el socialismo navarro alcance un acuerdo con UPN o con Nafaroa Bai, este último aunque sólo sea para evitar una inquietante reaparición de ETA en clave de atentado.

Todo puede cambiar en días pero, a fecha de hoy, el muy moderado nacionalismo canario, que ahora encabeza el tinerfeño Paulino Rivero, tiene que decidir si, cuando se constituya el Parlamento y llegue la investidura, respalda como socio, facilita por la abstención o impide con el voto contrario que Juan Fernando López Aguilar presida el gobierno del archipiélago.

Si los socialistas respaldasen un gobierno de minoría de UPN en Navarra, CC tendría que optar entre unirse al PP en la abstención facilitadora de un gobierno socialista de minoría en Canarias, o entrar en un gobierno mayoritario de coalición con el PSC-PSOE. La lógica parece que llevaría a la segunda opción, no sólo por participar del poder, sino por lo que allanaría el camino a la reconstrucción de CC en Gran Canaria.

¿Y si el temor a la completa ruptura del llamado “proceso de paz”, y a las consecuencias, sobre las próximas elecciones generales, del retorno de la actividad terrorista llevase al PSOE a pactar el gobierno de Navarra con Nafaroa Bai? Entonces se habría producido el dilema diabólico para los nacionalistas canarios, porque la abstención habría desaparecido de los escenarios posibles. Paulino Rivero tendría que elegir entre unirse en coalición al PSC-PSOE con todas las consecuencias, o unirse en coalición al PP, asimismo con todas las consecuencias.

La coalición con el PP, sería excelente para CC si Rajoy gana las elecciones generales, a pesar de conllevar, con toda probabilidad, un doloroso tránsito hasta entonces. Pero ¿y si el PP no ganase las generales, y el tránsito se convirtiera en largo vía crucis? Más cómoda es la salida en dirección contraria, esto es, si el PP ganase las elecciones y el nuevo escenario aconsejara a CC romper la coalición con el PSC en Canarias y proceder a una “doble alianza”, regional y nacional, con el PP. La recíproca conveniencia suavizaría sin duda el golpe de timón.

Dentro de la propia CC las opiniones están divididas. Unos son partidarios de tirar por la calle del medio y coaligarse ya con el PP en el espacio autonómico, lo que tiene la ventaja añadida de una presidencia del gobierno que en cambio no podría ceder López Aguilar desde su posición de minoría mayoritaria. Otros consideran más sensato entrar en coalición con el PSC y cuando lleguen las elecciones generales, según lo que suceda, ya se verá. Incluso una “tercera vía” recomienda facilitar la investidura de López Aguilar con un respaldo parlamentario desde fuera del gobierno autonómico, hasta que las elecciones generales aclaren la situación.

En la calle, los canarios no están precisamente felices de que asuntos “distintos y distantes” condicionen o siquiera influyan en lo más propio, que es el gobierno de la Comunidad autónoma. Es una ocasión de contribuir a la gobernabilidad del Estado, pero lo menos que esperan es que se recuerde también a la hora de adoptar, en Madrid y en Bruselas, las decisiones que hagan realidad la equiparación de las condiciones económicas y sociales de esa Europa lejana, sólo geográficamente, que es Canarias.

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