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Que la ‘cacería’ no sea un show

Que la ‘cacería’ no sea un show

Lo peor que puede ocurrir estos días es que un tema delicado como es la lucha contra el narcotráfico se politice o se convierta en un espectáculo mediático. Tras el atentado sufrido por un abogado en las puertas del Palacio de Justicia, el Gobierno lanzó una dura ofensiva contra los sicarios y los clanes de la droga. Los resultados iniciales son aparentemente importantes, ya que registran detenciones de presuntos integrantes de peligrosos comandos extranjeros. Asimismo, se ha informado de cifras monumentales en operativos realizados últimamente en el norte cruceño. Más de 280 fábricas de droga desbaratadas en pocas horas respaldan el argumento gubernamental de que está siendo eficiente en la batalla contra la cocaína. Todavía es prematuro concluir que la lucha avanza, ya que debe constatarse con el tiempo su sostenibilidad. Cuando las acciones responden a la intención de aplacar presiones y críticas, corren el riesgo de fracasar en el largo plazo. Es decir, si los operativos y detenciones se hacen solo para los titulares de los diarios y de los noticieros, los logros son frágiles. Es más, en el afán de mostrar resultados inmediatos se corre el riesgo de incurrir en errores y abusos contra los derechos humanos. No sería raro que alguna vez caiga detenido algún inocente solo por la urgencia de aplacar las presiones. Por eso, la lucha contra el narcotráfico requiere de seriedad y responsabilidad. La obsesión por mediatizar la guerra contra las drogas es siempre peligrosa. También lo es la politización del tema. Es decir, el intento de la oposición de usar el asunto para desprestigiar al Gobierno, o la idea oficialista de mostrar héroes propios sin necesidad de apoyo extranjero. Se requieren de señales más fuertes para convencer a los bolivianos y al mundo de que se está en contra del narcotráfico. Estos días el Gobierno muestra esfuerzo en las tareas de interdicción. Sin embargo, se ganará la confianza plena si esa actitud es de todos los días, no solo cuando arrecian las críticas a la tolerancia. Para tener mayor éxito, la interdicción requiere de una coordinación con naciones que tienen más recursos y experiencia. Otra señal urgente se tiene que dar en la erradicación de la coca excedentaria, que parece ser hasta ahora el lado cojo del plan contra las drogas. La hoja está llegando hasta los parques y áreas del oriente boliviano, lo que muestra un aparente relajamiento en los controles. Por último, si realmente el empuje mostrado en las últimas horas por el Gobierno no es pasajero, se debe ejecutar cuanto antes un plan de seguridad que transparente y potencie a la Policía, que refuerce los controles migratorios y que mejore la administración de la justicia. Solo así se tendrá la certeza de que esta cacería no es un show pasajero.  
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