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Escritos en libertad: Alonso convierte el pacto del hojaldré en suflé

Escritos en libertad: Alonso convierte el pacto del hojaldré en suflé

No ha sido una batalla. Han perdido la guerra. En política hay signos más contundentes que mil palabras. En la noche del lunes la asamblea  local del PSOE acordó respaldar la candidatura oficialista, así llamada por la única razón de que en la misma figura el secretario provincial del partido, el exalcalde Francisco Fernández, no por otros motivos de mayor calado, para las elecciones generales frente a la presentada por el sector crítico. Aquí lo que se dilucida son cargos, no ideas. Pese a tratarse de una confrontación local, considerada de trámite, existen indicios de que el resultado es definitivo. Los críticos ya se pueden ir bajando de la bicicleta. En la candidatura oficial  figura como número dos al Congreso de los Diputados  Francisco Fernández. En cabeza, José Antonio Alonso. En la lista de los críticos, que responsabilizan al exregidor del varapalo sufrido por el PSOE en las elecciones municipales, está el otro referente de la controversia, Miguel Martínez, presidente de Paradores. Martínez es la persona de mayor confianza de Zapatero, las familias han veraneado juntas durante años, y cualquier paso del exregidor de San Andrés del Rabanedo, sin duda, cuenta con el beneplácito del todavía presidente del gobierno. O no hay movimiento. Beneplácito, eso sí, que Zapatero sin duda expresó de forma tácita y nunca expresa, con el fin de no perder la capacidad de mudanza, tan consustancial a la estrategia política. ¿Qué ha ocurrido, entonces, para que Miguel Martínez sea el perdedor frente a Paco Fernández? La clave está en José Antonio Alonso, quien ha dejado el pacto del hojaldre convertido en un suflé revenido. Astorga sirvió de escenario para el levantamiento de históricos del PSOE contra la actual dirección del partido, recordando aquella revuelta que protagonizó Zapatero, que fue bautizada como pacto de la mantecada, coronada por el éxito. Los críticos acusan de la debacle electoral sufrida en las elecciones municipales al exregidor municipal leonés, motivo para discutirle ahora el acta de diputado nacional que ya prácticamente tiene en su mano. No perdonan a Paco Fernández que justificara su derrota en clave Zapatero, sin asumir errores propios. Una vez que el ex ministro despejó dudas y accedió a concurrir a las elecciones por León, críticos y oficialistas se apresuraron a incluirlo en cabeza de sus respectivas listas. Dos listas alternativas con el mismo número uno.  Una pugna entre segundones a partir de ese momento. Un caso raro si no único en la democracia. El indiscutible candidato Alonso, al que tanta unanimidad le puso en un brete, terminó optando por recalar en la candidatura de Francisco Fernández y pidió ser suprimido de la alternativa, probablemente cuando vio que los críticos gritaban más pero sumaban menos. Hubo un intento a la desesperada en la asamblea para aislar a Paco Fernández. Los críticos pidieron que se votaran listas abiertas, nombre a nombre y no candidatura cerrada, para que el exalcalde no se beneficiara del voto favorable a José Antonio Alonso, el hombre que sin duda está llamado a liderar la renovación del partido en León tras las elecciones generales.   La propuesta para una confrontación a pecho descubierto entre Fernández y Martínez no prosperó y los críticos han impugnado el resultado. Las posibilidades de prosperar la impugnación son nulas. Y lo saben. Más que un recurso, ha sido el grito estertor. Fernando Aller. Periodista.
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