Al fin, una buena noticia
lunes 30 de julio de 2007, 14:12h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
María San Gil, esa valerosa mujer que dirige el Partido Popular en el País Vasco, se reincorpora a su durísima actividad, la política en su tierra, superada una batalla más: la del cáncer. Discrepamos de María en muchos de sus planteamientos, pero eso no nos impide reconocer su coraje, su firmeza y ese deseo, que compartimos (es lo fundamental), de ver pronto establecida de manera definitiva la paz, la concordia y la cordura en lo que unos llaman Euskadi, otros País Vasco, otros, si ustedes quieren, Vascongadas. No vamos a hacer ahora una cuestión de semántica de lo que es un problema muy de fondo, en el que probablemente unos y otros estemos más de acuerdo de lo quisiéramos reconocer.
Lo importante hoy, en todo caso, es que María San Gil, que tanto ha sufrido los rigores de los intolerantes (que no siempre son de manera exclusiva los terroristas) vuelva a la pelea. Precisamente cuando se han extendido informaciones que señalaban que, en las listas halladas a un etarra recientemente capturado, el nombre de San Gil se hallaba entre los ‘investigados’ de cara a cometer posibles atentados contra ellos.
Solamente queda desear, en este momento feliz del retorno, que algún día todos los demócratas que ansiamos el fin de esta pesadilla impuesta desde hace casi cuatro décadas por la banda del terror y del horror, actuemos como un solo hombre, una sola mujer, para acabar con ello y con ellos. Solamente hace falta un poco de buena voluntad, un poco más de flexibilidad y un talante compartido. San Gil tiene mucho de todo eso. Bienvenida a casa, María.