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Especial de Augusto Pinochet Ugarte

Muere el ex dictador chileno Augusto Pinochet


Biografía
Augusto Pinochet, historia de una leyenda

 

El ex dictador chileno Augusto Pinochet, de 91 años, muere en el Hospital Militar de Santiago, donde había ingresado hace una semana tras sufrir un ataque cardíaco y un edema pulmonar.

Desde 1973 a 1990 Pinochet impuso una feroz dictadura en Chile y a partir de que en 1998 el juez español Baltasar Garzón consiguió su detención en Londres por cargos de genocidio, terrorismo y tortura, se han presentado más de 300 querellas contra él en su país y ha sido desaforado en 14 ocasiones violaciones de los derechos humanos y corrupción.

Nacido en Valparaíso (Chile) el 25 de noviembre de 1915, Pinochet ingresó a los 18 años en la Escuela Militar y en 1972 fue nombrado jefe interino del Ejército, ya que su titular, el general Carlos Prats, pasó a ser ministro del Interior del Gobierno presidido por Salvador Allende.

El 23 de agosto 1973, Pinochet fue confirmado como jefe del Ejército por Allende, a quien juró lealtad, pero sólo por 18 días, ya que el 11 de septiembre del mismo año encabezó el golpe de Estado e inauguró una dictadura de 17 años (1973-1990).

En 1980 promovió un texto constitucional que concentraba todos los poderes en su persona. Un año después, prolongó su mandato presidencial por ocho años en los que hubo períodos de inestabilidad y protestas callejeras (1983-1984).

El 7 de septiembre de 1986 salió ileso de un ataque guerrillero y en agosto de 1988 fue designado por la Junta Militar candidato único a la presidencia en el plebiscito del 5 de octubre, en el que un 55,2 por ciento de la ciudadanía rechazó sus intenciones de continuar gobernando hasta 1997.

Tras las elecciones generales de diciembre de 1989, en que fue elegido el democristiano Patricio Aylwin, Pinochet abandonó el poder en marzo de 1990, pero continuó como jefe del Ejército hasta marzo de 1998, periodo calificado de "democracia tutelada".

Casado con María Lucía Hiriart Rodríguez, Pinochet se aseguró en 1998 un nombramiento como senador vitalicio, cargo al que renunció en 2001. Sin embargo, mantuvo su inmunidad en calidad de ex gobernante.

Su declive comenzó con el hallazgo de fosas clandestinas, denuncias de torturas, fusilamientos y desaparición de personas. Según el informe Rettig (1991), durante la dictadura se registraron 3.197 víctimas, de las que 1.192 son detenidos desaparecidos.

El juez español Baltasar Garzón logró su detención el 17 de octubre de 1998 en Londres, donde estuvo retenido 503 días mientras se entabló sin éxito un proceso para su extradición a España, por cargos de terrorismo, genocidio y torturas.

Tras regresar a Chile, Pinochet fue privado de su inmunidad parlamentaria en agosto de 2000 para ser investigado en el caso "Caravana de la Muerte", mientras familiares de las víctimas de la dictadura continuaban presentando denuncias en su contra.

A las más de 300 querellas en Chile, se sumó una petición de extradición de Argentina por el asesinato del general Prats y su esposa en Buenos Aires en 1974.

En enero 2001, fue procesado con arresto domiciliario por el juez Juan Guzmán, en relación con las 74 ejecuciones de presos políticos por la "Caravana de la muerte", en 1973. Pero, en julio de 2002, fue exonerado tras alegar que padecía "demencia vascular irreversible".

En agosto de 2004, fue nuevamente desaforado por los crímenes de la "Operación Cóndor", el sistema coordinado de las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para perseguir y asesinar a opositores. Pero en septiembre de 2005 la Corte Suprema le sobreseyó definitivamente en esa causa.

En diciembre 2004, la Corte de Apelaciones le quitó el fuero en la causa por el asesinato de Prats, pero Pinochet quedó definitivamente exonerado en ese caso en abril de 2005 por razones de salud.

Por otra parte, el ex dictador afronta una causa por enriquecimiento ilícito tras descubrirse sus millonarias cuentas secretas en el Riggs Bank estadounidense.

En junio 2005, Pinochet fue despojado de su inmunidad por cuatro delitos: fraude al fisco, uso de pasaportes falsos, declaración jurada de bienes falsa y por eludir medidas cautelares sobre sus bienes.

En el mes siguiente, fue desaforado por quinta vez por su presunta responsabilidad en la "Operación Colombo", que encubrió la desaparición de 119 opositores en 1975.

El 19 de octubre de 2005, la Corte Suprema ratificó su desafuero por el caso "cuentas secretas", y el 18 de noviembre fue sometido a un histórico careo con el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, en relación con la "Operación Colombo".

Tras ser declarado mentalmente apto para un juicio, el 16 de noviembre, Pinochet fue interrogado por cuarta vez sobre las cuentas y, el 23 de noviembre, procesado por corrupción y fraude tributario. Al día siguiente, fue procesado por la desaparición de seis militantes del MIR y el juez decretó su arresto domiciliario.

El 28 de diciembre 2005, Pinochet fue fichado en la causa de la Operación Colombo, pero obtuvo la libertad provisional bajo fianza de 24 millones de pesos (unos 46.000 dólares).

Dos días después, la Corte de Apelaciones aprobó su desafuero por malversación de fondos públicos.

En enero de 2006, obtuvo la libertad provisional bajo fianza de 19.000 dólares en su procesamiento por tres crímenes de la Operación Colombo. El 11 de enero, fue nuevamente desaforado por dos homicidios cometidos por la "Caravana de la Muerte", una causa sobreseída en 2001 por la Corte Suprema.

El pasado 25 de noviembre, durante su 91 cumpleaños, Pinochet asumió en una carta pública "la responsabilidad política" de sus actos, reiterando que todo lo hizo "por amor a la patria.

 


Perfil del General que llego a ser Presidente de Chile



En el ocaso de su vida, el ex dictador chileno Augusto Pinochet, fallecido hoy en Santiago, cosechó las tempestades de los vientos que sembró, agobiado por juicios en su contra y numerosas enfermedades.

Pinochet, que cumplió 91 años el pasado 25 de noviembre, murió a las 17:15 GMT de este domingo en el Hospital Militar de Santiago, a causa de una descompensación general, ocho días después de haber sido ingresado tras sufrir un infarto de miocardio y un edema pulmonar.

El dictador que gobernó Chile con mano de hierro durante 17 años (1973-1990) hasta convertirse a ojos del mundo en el prototipo del tirano, murió rodeado del afecto de los suyos y sin que la justicia lograra condenarlo, pese a que estaba procesado por violaciones a los derechos humanos y por delitos económicos.

Quienes le veneraban como el líder que salvó a Chile del comunismo han vivido desde octubre de 1998, cuando fue detenido en Londres por orden del juez español Baltasar Garzón, el vía crucis del deterioro de su salud y de una nueva actitud de la justicia chilena, que le costó la pérdida de sus escudos legales.

Un destino antes inimaginable para el general que pasó 65 de sus 91 años en la vida militar, casi 25 de ellos como comandante en jefe del Ejército chileno, incluidos sus 17 años al frente de un gobierno dictatorial condenado por el mundo entero.

En ese contexto, de una cosa pudo estar seguro antes de morir el militar, segundo chileno que llegó a tener ostentar el grado de capitán general tras el prócer de la Independencia Bernardo O'Higgins, y es que tiene seguro un lugar destacado en la historia de Chile.

Pinochet seguramente no pensaba en eso antes del 11 de septiembre de 1973, cuando encabezó el golpe militar que derrocó al gobierno de Salvador Allende y rompió casi un siglo de estabilidad democrática en un país que se enorgullecía de sus militares, profesionales, obedientes y apolíticos.

Pinochet se sintió llamado por el destino a ser el salvador de la patria y para ello no escatimó esfuerzos ni reparó en medios, entre los que sobresale como rasgo principal el uso de la fuerza, con una personalidad que no deja indiferente a nadie:

Para sus incondicionales, fue el hombre que salvó al país "del cáncer marxista" y el forjador del modelo económico de libre mercado con el que Chile comenzó a salir del subdesarrollo.

Para sus enemigos, fue quien quebrantó la democracia a sangre y fuego e implantó una dictadura cruel, que tuvo en la represión el único argumento para imponerse a sus adversarios y cuya ambición de poder no conoció límites.

Las cifras oficiales muestran por sí solas la voluntad de Pinochet tras sus objetivos: más de tres mil muertos, un tercio de ellos detenidos desaparecidos; decenas de miles de presos y torturados y unos 300.000 exiliados que se diseminaron por el mundo durante su régimen.

Pese a perder el gobierno tras el plebiscito de 1988, Pinochet mantuvo el poder, al continuar como jefe del Ejército y reforzó sus escudos en 1998, cuando debió dejar las filas y se entronizó como senador vitalicio.

Uno de los chilenos más importantes del Siglo XX, para bien o para mal, nació en Valparaíso el 25 de noviembre de 1915, se casó con Lucía Hiriart Rodríguez, que cumplió 84 años el mismo día que murió su marido, y tuvo cinco hijos.

Admitido en 1933 en la Escuela Militar, se graduó cuatro años después como alférez de infantería e inició su carrera en el regimiento "Chacabuco".

Ingresó en 1948 a la Academia de Guerra, de la que fue nombrado profesor en 1955, cuando también empezó a estudiar leyes en la Universidad de Chile, pero sólo hasta el año siguiente porque integró una misión que organizó la Academia de Guerra de Ecuador.

En 1968 llegó a general de brigada y en 1971 a general de división.

Durante su régimen, además de las turbulencias internas, debió afrontar la crisis de 1978 con Argentina por unas islas del austral Canal de Beagle, que llevó a ambos países al borde de la guerra y se resolvió con la mediación del Papa Juan Pablo II y la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984.

El amor a la patria y al Ejército, el odio al comunismo y cierto menosprecio hacia los políticos fueron las materias recurrentes en el discurso de Pinochet, que mientras gobernó recibió un sinnúmero de condecoraciones y amasó una fortuna cuyo origen no ha sido desvelado.

Procesado en el ocaso de su vida por fraude al fisco y otros delitos económicos, tras el descubrimiento de numerosas cuentas secretas en el exterior, el oscuro origen de su fortuna significó además el alejamiento de muchos partidarios, que hasta entonces lo vieron como un dictador implacable pero honesto.

Junto con desear que sea enterrado "como un criminal", el abogado Eduardo Contreras, uno de los más férreos querellantes en su contra, también comentó, resignado, que tras su muerte sin que la justicia llegara a condenarlo, el juicio más importante a Pinochet será el de la historia.


Pinochet ante la justicia


Bajo el Gobierno de Pinochet, entre 1973 y 1990, unas 3.000 personas murieron o "fueron desaparecidas," mientras que otras 28.000 fueron víctimas de tortura, incluida la presidenta chilena, Michelle Bachelet.

El militar, que tiene más de cinco causas en marcha, se ha librado una y otra vez de llegar hasta el final en los juicios de derechos humanos o delitos económicos, aduciendo razones de salud y demencia senil.

El militar en los últimos años ha perdido casi absoluta relevancia a nivel político y ha figurado más bien por causas judiciales y una serie de desafueros en su calidad de ex gobernante para ser investigado por su responsabilidad en delitos económicos y de violaciones a los derechos humanos.

Augusto Pinochet cumplió 91 años el sábado de la pasada semana, y el lunes, el juez el juez Victor Montiglio lo procesó y ordenó su arresto domiciliario por su presunta responsabilidad en el secuestro y homicidio, en 1974, de dos opositores a su régimen.

Estas muertes corresponden al caso denominado "Caravana de la Muerte", la comitiva militar que en 1973 ejecutó a 75 opositores políticos en un recorrido por varias ciudades chilenas.

Pinochet además está procesado por fraude al fisco y uso de pasaportes falsos en el llamado 'caso Riggs'.

El caso fue abierto tras el descubrimiento de que tenía numerosas cuentas secretas en el exterior, en las que acumuló una fortuna de 26 millones de dólares cuyo origen no ha sido determinado.


Pinochet asume la responsabilidad política de su gobierno


'Cerca del final de mis días quiero manifestar que no guardo rencor a nadie, que amo a mi patria por encima de todo, que asumo la responsabilidad política de todo lo obrado', señaló el ex dictador en un mensaje leído por su esposa Lucía Hiriart el pasado 25 de noviembre al cumplir 91 años de edad.

En un mensaje emitido el pasado 25 de noviembre, a través de su esposa, el ex dictador chileno Augusto Pinochet, que cumplió hoy 91 años, asumió la responsabilidad política por lo obrado por el régimen de facto que encabezó durante 17 años, defendió su gestión y dijo no tener rencor contra nadie.

'Cerca del final de mis días quiero manifestar que no guardo rencor a nadie, que amo a mi patria por encima de todo, que asumo la responsabilidad política de todo lo obrado', señaló el ex dictador en un mensaje leído por su esposa Lucía Hiriart ante algunos manifestantes que ese día visitaban su casa para saludarlo por su cumpleaños.

Augusto Pinochet, a quien se le investiga por delitos de violación de los derechos humanos y enriquecimiento ilícito, dijo que 'todos los vejámenes, persecuciones e injusticias' que dice padecer los ofrece 'gustoso en aras de la armonía y la paz que debe reinar entre los chilenos'.

En el mensaje, Pinochet manifestó su convicción de que el golpe de Estado de 1973 'no tuvo otro norte que engrandecer a Chile y evitar su desintegración' y agrega que la violencia de los años 70 'obligó a las Fuerzas Armadas y de orden a intervenir para superar un conflicto que parecía insalvable'.

Mientras su mujer leía el mensaje, el ex gobernante de facto (1973-1990), que permaneció sentado en la entrada principal de su casa, en algún momento se puso en pie, apoyado en un bastón y sonriente saludó sus adherentes con ambos brazos en alto.

En su misiva, el ex jefe militar también expresó su agradecimiento a sus camaradas de armas, muchos de los cuales se encuentran hoy en la cárcel por delitos de violaciones de los derechos humanos.

'Hoy sufren la persecución y la venganza de quienes desencadenaron la confrontación cívica y la violencia que obligaron a las Fuerzas Armadas y de orden a intervenir para superar un conflicto que parecía insalvable', recalcó.

El texto agregaba que 'si al cabo de 30 años, quienes provocaron el caos y el enfrentamiento se han renovado y reinsertado en un Estado de Derecho, no cabe reclamar castigos para los que evitaron que se extendiera y profundizara'.

 

 

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