NUevo enfrentamiento entre la petrolera y el gobierno
Shell denuncia que el Gobierno le frena exportación de combustibles
jueves 30 de agosto de 2007, 16:02h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:26h
El presidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, denunció que el gobierno le frena una millonaria exportación de combustibles y rechazó los cargos penales que pesan sobre la petrolera anglo-holandesa por desabastecimiento. "Tenemos pedidos de exportación desde junio que no han sido autorizados todavía, a pesar de que hemos cumplido con todas las disposiciones vigentes", aseguró en una entrevista que publica La Nación
"Hicimos todo, pero no nos dan permiso", insistió Aranguren, a quien el Gobierno pide que se le castigue con cuatro años de prisión por desabastecimiento deliberado de gasóleo en una causa que instruye el juez Marcelo Aguinsky.
Aranguren apuntó que está frenada la exportación de 120.000 litros de gasolina por valor de unos 70 millones de dólares, lo que pone a Shell en una situación de no poder cumplir con la ley de Abastecimiento.
"Si yo no puedo sacar la gasolina de las refinerías tengo que bajar el nivel de proceso de crudo (...) y va a bajar la producción de gasóleo", puntualizó Aranguren.
En declaraciones que publican hoy otros diarios de Buenos Aires, el empresario sostuvo que Shell es objeto de una persecución por parte de las autoridades.
"En 2006 tuvimos 256 inspecciones contra 30 (hechas) a toda la competencia, 23 multas contra 0, aunque nuestra participación en el mercado es del trece por ciento. Este año no fue diferente", aseguró al diario El Cronista.
El empresario remarcó que este año "faltó gas" por el plan de racionamiento que aplicó el Gobierno para afrontar problemas energéticos, "pero nadie" del Ejecutivo "fue preso por desabastecimiento".
Entre diciembre y julio pasado Shell fue multada 32 veces por presunto desabastecimiento de gasóleo, lo que llevó a que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, hiciera denuncias penales que quedaron en manos del juez Aguinsky.
La relación entre Shell y el gobierno está complicada desde 2005, cuando el presidente Néstor Kirchner llamó a la población a boicotear los productos de la petrolera por haber aumentado los precios de sus combustibles, que las autoridades mantienen casi sin cambios a pesar del fuerte aumento del precio internacional del crudo.