Absoluto descontrol en las sesiones de control parlamentario al Gobierno de los miércoles. Más allá de la trifulca típico-política Rajoy-Zapatero, cada uno le busca las cosquillas al otro de la manera más sibilina.
Este miércoles, Rajoy ha recomendado a Zapatero que vea la tele, porque ahí se muestran las consecuencias del debate que tiene abierto en la sociedad con la memoria histórica y cuestiones similares.
Zapatero entendió que Rajoy se refería al programa de TVE “Tengo una pregunta para usted”, en el que intervinieron –por orden de aparición- Gaspar Llamazares, Josep Antoni Durán i Lleida y Josep Lluís Carod-Rovira, y donde este último tuvo una intervención más que incendiaria. Zapatero se encogió de hombros, pensando que cualquier cosa sobre Carod-Rovira y ERC está más que superada.
Pero no. Rajoy había visto otro programa, el que retransmitía Antena 3 con un debate sobre la memoria histórica y en el que, en un reportaje, personas con asesinados en bandos distintos discutían acaloradamente. “Esto es lo que se consigue reabriendo viejas heridas”, nos comentaría luego Rajoy en los pasillos.
Poli bueno y poli malo
Siguiendo con Rajoy, el líder popular jura y perjura que no hay discrepancias con el portavoz de su grupo parlamentario, Eduardo Zaplana. La cosa viene a cuento de las declaraciones –diferentes- que ambos realizaron un día antes como consecuencia de la entrevista Zapatero-Ibarretxe.
Lo cierto es que Zaplana estuvo especialmente duro con lo manifestado por Zapatero tras la reunión con el lehendakari. Lo más bonito que le llamó fue “tibio”. Pero luego Rajoy estuvo mucho más suave. ¿Era una desautorización a su portavoz? “Para nada”. Entonces sólo hay una explicación: que querían jugar al ‘poli bueno’ y ‘poli-malo’, pero trasplantado a la política.