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Viajeros al tren

Viajeros al tren

martes 21 de mayo de 2013, 16:48h
Con un sentido del pragmatismo meridiano la Ministra de Fomento admite que el tren no va a dejar de pasar pero lo que no hará es detenerse en algunas estaciones. La solución es arrojarse por la ventanilla y cazar el tren a galope como en las viejas películas del farwest, bien es verdad que previo entrenamiento con una banda de forajidos porque no es fácil saltar desde una silla a galope. RENFE está de recortes y los pasajeros los están empezando a notar. Hubo un tiempo en el que se retiró la máquina de carbón, las de vía estrecha, luego la diesel, (quedan muy pocas), y ahora le toca el turno a los "trenes de pobres". Es curioso que la misma compañía que en los años locos inauguró líneas que no tuvieron pasajeros, y por eso fueron cerradas, se ponga ahora estirada con los trenes regionales.

El llamado Plan de Racionalización de servicios ferroviarios de Media Distancia convencional aplica las consecuencias de la crisis a los viajeros que tienen menos recursos y deja a esas estaciones en bonitos recuerdos del pasado, en breve asistiremos a la subasta de relojes de pared, gorras de jefe de estación, y puertas de urinarios.

Cambian los tiempos y lo que toca es el AVE, por otra parte resulta curioso porque de haber aplicado esos principios de eficacia a algunas líneas de alta velocidad ahora tampoco existirían. El negocio se sitúa en captar pasajeros para el tren de alta velocidad y los que tenían la mala suerte de coger un cercanías para ir a estudiar de Ronda a Cádiz pues que se suban a un AVE y se vayan a estudiar a Barcelona, por ejemplo; tardarán menos que en autobús por caminos estrechos con numerosas paradas. Aquel tren amable que conocimos y al que se podía subir la gente con la bicicleta, mirar al paisaje con ojos curiosos, usarlo con naturalidad, abrir el pan del bocadillo, se ha acabado para siempre. Habremos ganado en velocidad y en puntualidad pero hemos perdido al tren como elemento de nuestras cercanías. Para disfrutar de esos trenes que conocimos habrá que esperar a poder viajar a la Toscana.

Lo triste de este final es que las líneas estuvieron a disposición del poderoso que las inauguraba, (como aquel AVE de Bono que tuvieron que cerrar porque no iba nadie), y nunca han estado a disposición de los usuarios que a fin de cuentas son los clientes que mantienen el servicio. Pero a la hora de aplicar el análisis frío de un "power point" no se incluyen sentimentalismos ni otros derivados. La estación se cierra hasta nueva orden y a partir de ese momento la actividad se detiene dando una estampa de postal antigua, como si todas las estaciones sin trenes pasaran de inmediato al blanco y negro.
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