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En la presentación de su libro de memorias en Madrid

Zapatero, por fin, hace autocrítica: admite su 'error de apreciación' con la crisis, pero dice que no hubo 'engaño ni ocultación'

Zapatero, por fin, hace autocrítica: admite su "error de apreciación" con la crisis, pero dice que no hubo "engaño ni ocultación"

- 'Adelantar elecciones a 2010 habría sido un riesgo serio y el cambio en la Constitución evitó una reforma laboral'

martes 26 de noviembre de 2013, 13:47h
Acto de contrición, propósito de la enmienda y dolor de los pecados, todo en uno: el expresidente Rodríguez Zapatero ha hecho autocrítica y ha admitido -por fin- "error de apreciación" con la crisis económica, pero ha defendido su honestidad personal: 'No hubo engaño ni ocultación' a los ciudadanos. Es su visión del último periodo de su mandato, que ha quedado plasmado en el libro de memorias "El dilema. 50 días de vértigo", presentado este martes en Madrid.
Hubo dos presentaciones en una: primero, rueda de prensa con café y pastas, breve, concisa, pero suficiente. Luego, presentación en sí misma en el salón de actos de la Casa de América, donde Zapatero ya compareció en ocasiones, siendo presidente del Gobierno, como aquel diálogo que protagonizó mano a mano con el exjuez Baltasar Garzón. Ahora, Zapatero deseaba revelar sus vivencias en el Gobierno desde que en mayo de 2010 tuvo que dar un giro a su política y tomar medidas económicas para tratar de frenar la crisis.

Entre uno y otro acto, Zapatero, que ha reconocido que no mencionó la palabra 'crisis' hasta julio de 2008 tras meses hablando de 'desaceleración', ha explicado los dos motivos fundamentales que le llevaron a este "error de apreciación": una razón subjetiva, como es su "afán" por "mantener la confianza" y trasladar "un mensaje positivo" para los agentes económicos y los inversores, y el que en esos momentos de 2008 España continuaba con crecimiento económico y la previsión era que los datos iban a seguir siendo buenos en el segundo semestre de ese año e incluso en 2009. Esas previsiones "saltaron por los aires" después con la caída de Lehman Brothers.

Esas son, según él, "las razones del error": "Ni engaño ni ocultación de nada de nada", ha dicho ZP, para apuntar que hubiera sido "absolutamente absurdo que alguien pueda pretender en la sociedad de la información" querer "engañar sobre eso".

Ya en términos más generales, el expresidente del Gobierno ha garantizado que ha puesto en esta obra, en la que comenzó a trabajar cuatro o cinco meses después de dejar la Moncloa, su "máxima sinceridad" y que ha hecho un ejercicio de "autocrítica", algo inédito en él. Sentía -ha dicho- que tenía "el deber y una cierta necesidad" de explicar su gestión al frente del Gobierno durante unos meses de máxima dificultad, el "periodo más duro" que vivió al frente del Ejecutivo.

No quiere polemizar con Solbes... ni con Sevilla

¿Autocrítica?, sí, pero poca, porque hace apenas una semana el que fuera ministro suyo de Economía, Pedro Solbes, presentó también unas memorias en las que Zapatero no sale precisamente muy bien parado. Pero ZP, en la rueda de prensa anterior al acto, no ha querido polemizar con Solbes y no ha contestado al contenido de su libro, en el que el exministro asegura que avisó de la crisis al jefe del Ejecutivo en un informe que no fue tenido en cuenta.

A ese respecto, Zapatero, que ha apuntado que cada uno tiene "una memoria de las cosas", se ha limitado a expresar toda su gratitud a los ministros que estuvieron en sus equipos: "Es mi forma de entender el Gobierno de España, es mi manera de entender la lealtad del trabajo en equipo". Aunque, eso sí, ha insistido en que "cada uno es libre" de opinar lo que quiera y ha asegurado que se alegra que las personas que le han acompañado "sigan manteniendo esa libertad de expresión".

De la misma manera, sobre el resto de colaboradores que después han expresado algunas discrepancias, como Jordi Sevilla y David Taguas, Zapatero sólo ha recordado que son "economistas reputados" de los que quiso rodearse y a los que ha reconocido su tarea. Y en relación a las críticas que recibió por aquella frase que captaron unos micrófonos abiertos en la que el exministro Sevilla le decía que podía aprender "economía en dos tardes", Zapatero se ha limitado a decir que la acción política exige "un esfuerzo por aprender. Hay algunos que nacen con esa cualidad, yo reconozco que he estado toda mi vida con el afán de saber y conocer más".

Los tres noes a Angela Merkel

Ya entrando en el fondo de la obra, Zapatero admite que revela en su libro acontecimientos no conocidos, como las tres veces que rechazó ante la canciller alemana, Angela Merkel, un rescate financiero para España, que a su juicio, habría lastrado la recuperación de la crisis. Y dijo también que no quiso adelantar las elecciones generales en 2010 porque "podía ser un riesgo serio para la estabilidad económica del país".

Otro punto de sinceridad en este acto fue que algunas de las decisiones "más trascendentes" que tomó en su mandato las tuvo que adoptar "en horas", en los momentos previos a aquel Pleno del 12 de mayo de 2012, y ha recalcado que aunque se congelaron las pensiones, se bajó el sueldo a los funcionarios y se eliminó el 'cheque-bebé', mantuvo "intacto el sistema sanitario y el sistema público educativo".

Paralelamente, Zapatero también se refirió a la reforma de la Constitución que pactaron PP y PSOE en agosto de 2011 para introducir la estabilidad presupuestaria en la Carta Magna, pero asegurando que no fue ninguna imposición exterior, sino una propuesta suya "autónoma y personal" para generar confianza y demostrar el compromiso de España con la consolidación fiscal y la estabilidad presupuestaria.
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