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El plan neoliberal del PP a lo largo de toda España se desmorona como un castillo de naipes

El plan neoliberal del PP a lo largo de toda España se desmorona como un castillo de naipes

> Su gestión de la crisis vive un nuevo mazazo con la paralización de sus planes sanitarios en Madrid
> A un año y medio de que comiencen los procesos electorales cunde el pesimismo en el partido gobernante

martes 28 de enero de 2014, 07:49h
¿Es el comienzo del fin? El PP no ha visto sino cesar su entusiasmo y su tirón, viendo cómo le ocurre como al PSOE en la anterior etapa de Gobierno, cuando el desgaste del poder pasa factura aunque a velocidades demasiado extremas. El partido de Rajoy podría ver perder el poder en el Ejecutivo central y muchas autonomías en una sola legislatura.
Ésa es la clave: en apenas una legislatura Mariano Rajoy no ve cómo poner freno a la sangría de votos y a los problemas, que no dejan de crecer. El último mazazo ha sido la paralización de sus planes sanitarios en Madrid, una de las medidas estrellas del ala neoliberal del partido. En Madrid estaban puestas en marcha las medidas más extremas de las ideas de Esperanza Aguirre y su sucesor, Ignacio González. Pero todos los planes se les vienen abajo. Con el ERE de Telemadrid en el aire -que acabará como el ERE de la radiotelevisión valenciana, es decir, en cierre, si la Justicia da la razón a los trabajadores-, el casino Eurovegas perdido, el euro por receta paralizado y la Sanidad madrileña tal cual estaba antes de empezar los planes de externalización, el balance es terrible para el PP madrileño.

Cada vez parece más claro que sin Aguirre, González no ganará en las urnas a un PSOE algo revitalizado con Tomás Gómez y con Izquierda Unida y UpyD lanzados. Y el mismo panorama en el Ayuntamiento de Madrid. La capital, siempre un feudo deseado para cualquier partido, parece también que peligra más que nunca con Ana Botella en el disparadero. Su fracaso en la candidatura olímpica, la pérdida continua de turistas en la capital y otras críticas sobre el estado de la ciudad, le hacen entrar en todas las quinielas de una futura derrotadas en las urnas... o ni siquiera: el PP podría pensar en otro candidato ante las urnas. Es otro reflejo de la idea de que las estrategias del ala más neoliberal del PP están cayendo derrotadas unas tras otras. Hay que recordar que todos tenían claro que Madrid era el campo de pruebas para un cambio de modelo en la sanidad pública y ha fracasado, claro, rotundamente.

Y hay más: ayer mismo, la Sección 2ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha fallaba a favor en el recurso presentado por la Federación de Servicios Públicos FSP-UGT contra la Junta, que tendrá que readmitir a los interinos que fueron despedidos en agosto de 2012 y también a pagarles los salarios desde esa fecha además de hacerse cargo de las costas procesales. Eso por no hablar de las pagas extras que el ministro Montoro quitó a los funcionarios pero que tuvo que ir readmitiendo en algunas autonomías.

Mientras, otros gobernantes más abiertos, como el extremeño Monago o el gallego Feijóo sobreviven con mejores aires. Son cuestionados por su postura, por ejemplo, con la reforma del aborto. Pero precisamente esta postura tan conservadora del PP, encarnado en un empeño personal del ministro Gallardón, está siendo otra causa de pérdida atroz de votos para el partido gobernante.

Los recortes de Rajoy, desde Moncloa, tampoco caen bien en ningún lugar. En el Gobierno central, sabedores de que a partir de este 2014 las noticias económicas serán progresivamente más optimistas, con el PIB creciendo y el paro reduciéndose poco a poco, preocupa que todos esos avances tras las grandes reformas no se aprecien en la calle, que al final es la que decide. A la ley del aborto se le une otra marea ciudadana en contra, la de la reforma educativa de Wert, el otro ministro aborrecido por los votantes. Todavía está por ver si Fernández-Díaz si seguirá impulsando tal cual la Ley de Seguridad ciudadana, tan cuestionada por la privación de libertades en el derecho de manifestación.

Rajoy se encuentra en una encrucijada a poco más de año y medio para las próximas elecciones generales. En noviembre de 2015, aproximadamente, se las verá con las urnas, y en estos momentos sólo los grandes números en las encuestas le dan vida, que no las valoraciones sobre su gestión y la de sus ministros. Aún así, algunos sondeos ya colocan al PSOE por delante o al menos empatado en votos, lo cual sería su ruina ya que se espera que esta vez los socialistas vengan de la mano de algún aliado electoral, como una pujante Izquierda Unida.

Pero peor es el panorama autonómico. Con Andalucía y Asturias ya perdidas en periodo intermedio entre elecciones autonómicas, sólo se espera que se conserven regiones como Murcia, Castilla y León, Galicia, Navarra, Cantabria o Extremadura. Peligran Castilla-La Mancha -regida por la secretaria general del partido, Cospedal-, Valencia -castigada tras tanto escándalo político y económico- o ahora también La Rioja -salpicada por el 'caso Bárcenas'-. Poco más: Euskadi y Cataluña están cada vez más lejanas, y las ofensivas soberanistas de estas dos regiones se interpretan como un fracaso de Rajoy a la hora de aunar sensibilidades nacionalistas en nuestro país. La alarma crece porque partidos como Vox, además de UPyD, representan ya una amenaza cierta para el PP ya que son votos de centro-derecha que van mermando a la fuerza más grande. Y si no, que se lo pregunten a los asturianos, donde el Foro Asturias de Cascos llegó a ganar unas elecciones al partido de Rajoy.


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