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Cuando el pastor pone al lobo a cuidar de las ovejas

lunes 05 de octubre de 2015, 12:31h
Se supone que el pastor sabe distinguir bien entre el lobo y las ovejas. Existen cientos de citas bíblicas que nos hablan de ello, y del cuidado con que nos debemos dirigir en una vida llena de lobos.
El lobo siempre es el lobo, y por ello, aunque adopte piel de oveja y se camufle entre un rebaño, seguirá actuando como lobo a la mínima oportunidad que se le presente, o ante cualquier descuido del pastor. Viene a cuento esta introducción, por el modo en que se ha dirigido la Organización de las Naciones Unidas; ONU, en el nombramiento del embajador saudí como presidente de un panel de expertos independientes en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Deduzco de ello, que el alto organismo internacional lo que quiere dar a entender al mundo es que no sirve para nada, que sus decisiones están fuera del alcanza de la razón y la lógica, y que su estructura moral se parece, cada vez más, a su catadura.
Si hay en el planeta un país que vulnera constantemente los derechos humanos, ese es Arabia Saudí, un país donde las decapitaciones con espada y las crucifixiones de adolescentes son comunes, amén de otras circunstancias que podrían revolucionar a la opinión pública mundial, como puede ser el papel que ejerce en el conflicto de Siria y los países invadidos por el Estado Islámico, ISIS.
Suelo, como comentarista político, centrarme mucho más en el papel que juega la política en nuestras vidas, o sea la de casa, que la que permite conocer las vergüenzas de los otros. Pero cuando se da el caso de que un organismo, al que se le supone el arbitraje entre países, toma este tipo de decisiones, aunque no nos afecten directamente, si que son para llevarse las manos a la cabeza y dudar de que nombramientos como este pueden servir para que el lobo cuide mejor de las ovejas, entre otros motivos, porque muy probablemente, Arabia Saudí tenga la peor imagen, dentro de su modernismo de galería, en cuanto a derechos humanos, si es que los humanos que viven allí se les reconoce algún derecho, sobretodo las mujeres.
Por otro lado, resulta irónico que EEUU apoye ese nombramiento, o puede que no lo sea, anteponiendo intereses particulares a otros que afectan a millones de personas. Uno no sabe en que punto las decisiones de estos organismos suenan a broma, a tomadura de pelo. La falta de escrúpulos de la ONU frente a los derechos humanos pone en entredicho no solo su papel mediador en conflictos internacionales, sino que se presenta ante el mundo como una entidad servil y obsoleta a la realidad que se vive en el planeta, haciendo suya la política de los países más poderosos y dejando su papel mediador en papel mojado, tanto, que se permite el absurdo y grotesco nombramiento de Faisal bin Hassan, como puede hacerlo nombrando al lobo del cuento a cuidar de las ovejas.
Probablemente muchos de mis incondicionales lectores dirá aquello de: “Y a nosotros que nos importa”, pero amigo mío, el día que lleguen a no importarnos las injusticias, el día en que el mundo se mueva en manos de desaprensivos, sin que medie siquiera un renglón de tinta crítica, ese día, muy probablemente estaremos muertos. Nos han mal acostumbrado algunos medios de comunicación a permanecer ajenos a la realidad, a vivir en permanente autismo frente a la caja tonta, o a leer las mismas noticias cada día hasta rayar en el aburrimiento, con la maliciosa intención de hacernos inmunes al despropósito.
El mundo se mueve inexorablemente hacia la irracionalidad, hacia la hipocresía más descarada, y nosotros vamos en él, sin la oportunidad que tuvo Groucho Marx, de gritar ¡Paren el mundo que me quiero bajar! Pero al menos podemos intentar, desde dentro, que aunque las cosas no puedan cambiarse, que mientras los acontecimientos sean los que son, al menos, y por lo menos, nunca nos corten la libertad de decir lo que pensamos.
Ismael Álvarez de Toledo
Periodista y escritor
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