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Lesmes desafía a los independentistas: 'Cuando la Constitución resulta golpeada no puede renunciar a defenderse'
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(Foto: EFE)

Lesmes desafía a los independentistas: "Cuando la Constitución resulta golpeada no puede renunciar a defenderse"

lunes 10 de septiembre de 2018, 13:21h

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, ha dicho durante el acto de apertura del Año Judicial que ha presidido el Rey que, “cuando la Constitución resulta golpeada no puede renunciar a defenderse, pues ello comportaría renunciar a la defensa de sus principios configuradores, y del propio Estado, que es democrático y de Derecho”. Una clara alusión a los ataques que desde Cataluña se viene sufriendo desde que en 2017 comenzara el llamado 'procés soberanista'.

En el 40º aniversario de la Constitución, Lesmes ha destacado la impronta del texto constitucional como fundamento de convivencia y libertad, “sobre todo cuando de forma interesada se devalúa su valor normativo, cuando se confronta sin rubor principio democrático con Estado de Derecho o cuando se intenta erosionar la legitimidad del poder judicial mediante acciones que exceden con mucho la libertad de expresión o el derecho de defensa”.

Tras asegurar que “supone una falacia contraponer Estado de Derecho y democracia” y señalar que “los derechos civiles y políticos se respetan, precisamente, porque la ley los preserva”, el presidente del TS y del CGPJ ha recordado la advertencia del jurista alemán Gustav Radbruch sobre el peligro de identificar la ley con la voluntad del gobernante, pues tal proceder dejaría a los ciudadanos indefensos ante las arbitrariedades del poder.

Alusiones a Bélgica y Alemania por el caso de los políticos huidos

En su intervención, el presidente del Poder Judicial se ha referido a la “grave incertidumbre” que recientes decisiones judiciales de otros Estados de la UE han generado al interpretar de forma unilateral conceptos jurídicos autónomos del denominado espacio europeo de libertad, seguridad y justicia; lo que ha provocado “la generalizada percepción de una irremisible pérdida de virtualidad de ciertos instrumentos de cooperación judicial” basados en la confianza mutua. Otra alusión a las decisiones no definitivas pero parece que determinantes sobre los políticos catalanes huidos a países como Bélgica, como es el caso del ex president Carles Puigdemont.

“Sin embargo, una Europa fuerte, unida y solidaria debe consolidar su liderazgo mediante los valores del Estado de Derecho y, por dicha razón, pese a las dificultades, nuestra Justicia está llamada a salvaguardar la Constitución, precisamente, por ser la expresión más intensa de nuestro compromiso con Europa”, ha añadido.

Una Constitución democrática

Lesmes también ha manifestado que una Constitución “solo puede ser calificada de plenamente democrática cuando admite ser cambiada” y ha recordado que la española “prevé sus propios mecanismos de reforma e incluso de sustitución para dar satisfacción a las reclamaciones de cambio legítimo que permitan superar escenarios de insatisfacción, sin imponer”, a diferencia de la francesa o la alemana, “ningún núcleo normativo inaccesible al cambio”.

Lealtad constitucional

Por último, Lesmes ha dicho que la Constitución arbitra un modelo de convivencia, pero que la clave de su eficacia reside “en la capacidad de generar la ‘adhesión emocional’ de una mayoría de ciudadanos”.

“Cobra así sentido la noción de ‘lealtad constitucional’”, ha señalado antes de añadir que esa lealtad no debe suponer necesariamente “una identificación emocional acrítica” con la Constitución, sino “una actitud sincera y positiva a la hora de interpretar y aplicar sus reglas y, sobre todo, al apreciar que nuestra norma fundamental se liga indisolublemente a la garantía de los valores supremos de una sociedad libre, sin los cuales ésta no resulta reconocible como tal”.

Esta actitud, ha agregado, “es deseable no solo para los ciudadanos, sino también para los Poderes Públicos, como premisa para mantener entre ellos un diálogo fructífero y tolerante a todos los niveles, sin perversiones ni ambigüedades en el uso del lenguaje, dando a las palabras el sentido que se corresponde con la realidad de lo que con ellas se quiere decir”.

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