No va a ser un buen año el que ahora comienza para la economía. No lo va a ser en la bolsa, donde los peligros de las inmobiliarias y las constructoras llevarán a los inversores a las posturas más conservadoras.
No lo será tampoco para la Economía en general, porque las comparaciones son odiosas y pasar de crecer por encima de un 4%, a pelear por no bajar del 3% es complicado.
Tampoco para el empleo, ya que esas dichosas comparaciones van a truncar todos los datos. El final de 2006 y el principio de 2007 fue muy bueno para el mercado laboral, una mejora difícilmente repetible en el corto y medio plazo que hará que las comparaciones interanuales den saldo negativo. Como dice aquél: “es lo que tiene”.
Pasó este año con el petróleo, que sufrió en sus carnes los descensos de 2006 y ahora parece que se ha disparado, cuando en realidad lo que ha hecho ha sido recuperarse del precio anormalmente bajo que había entonces.
Los precios sí que van a mejorar. Algo. No mucho, pero, por lo menos, no parece que vayan a empeorar, salvo catástrofes naturales con las cosechas o locuras electorales. También es cierto que es complicado que empeoren respecto al año que acaba de terminar.
De cualquier forma, se presenta un año que llama a la moderación, algo que se presupone incompatible con la llegada de unas elecciones. Cuando pasen, habrá que ver quién es el capitán que arrea con el temporal. Una opción es Solbes, la otra, una incógnita.