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La confianza en un mar agitado

La confianza en un mar agitado

lunes 31 de marzo de 2008, 17:35h
Actualizado: 17 de junio de 2008, 18:34h
Se insiste  hasta la saciedad que Estado Unidos estaría entrando en recesión, asunto que terminaría afectando al mundo entero de modo dramático. Personalmente, nos situamos en el lado de aquellos que hemos ido observando cómo la tierra ha ido mutando en estos últimos treinta años, existe escasa o casi nula relación con la forma en que se hacían las cosas, ni tan siquiera hace una década, a pesar de que ha habido contratiempos que han hecho creer a muchos que retornábamos a viejas situaciones.
 
Se suele decir que la economía es una -lo de “nueva economía” no pasa de ser un invento interesado- pero cuando llegan los porrazos, son los antiguos paradigmas los que afloran  buscando la solución al estropicio. Es probable que así sea, pues el cambio habido no creo que esté radicado en la ciencia económica, sino en la forma de ver y hacer las cosas. Los nuevos instrumentos de que disponemos nos dan alas para insistir en lo mismo de otra forma hasta acertar y continuar, seguros de que vendrán más golpes. Todo ello es parte de la aventura de vivir.
 
Así, algunos analistas continúan proporcionándonos datos apoyados en parámetros, no digo desfasados, pero sí ignorando el tremendo influjo que han tenido en los comportamientos actuales  las tecnologías, la logística y el transporte, no en lo superficial, sino en el fondo de todo cuanto está aconteciendo. 
 
Con lo dicho no pretendemos desconocer la gravedad de la situación del llamado “crash” inmobiliario en los Estados Unidos, ni los efectos que está produciendo en algunas plazas, o lo que según algunos falta por desenmarañar antes de que la situación vuelva a reencauzarse. Por el contrario, pensamos que es una situación acotada, así lo creído desde el instante en que en el pasado agosto afloraron las primeras informaciones.
 
De ahí que trabajos como el elaborado por el prestigioso Global Business Policy Council de la consultora AT Kearney (de la cual más de una vez hemos hablado aquí) nos llena de satisfacción, e incluso nos sorprende cuando ubican a los Estados Unidos en la tercera posición del  Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa, FDI, atendiendo al actual entorno económico, recesivo según algunos, que se está viviendo en esa nación.
 
Esta medición se realiza cada dos años. En la correspondiente al 2007, China e India se sitúan en el primer y segundo lugar. En su confección se tienen en consideración las preferencias   de los líderes de las mil empresas con mayor capitalización de mercado a nivel mundial.
 
Una de las conclusiones más interesantes de este Índice tiene que ver con la crisis hipotecaria en  EE.UU., los problemas crediticios no están influyendo en los planes de inversión extranjera directa. Además, la valoración que los altos directivos hacen respecto al futuro de los países en vías de desarrollo es optimista y auguran una mayor inversión para los próximos años.
 
Chile sobresale como uno de los destinos distinguidos entre las naciones en vías de desarrollo, situándose en el puesto 14 para nuevas inversiones. Según el Consejo de Política Empresarial Global, los acuerdos de libre comercio y otras alianzas perfilan un panorama positivo para las inversiones y el comercio con Chile.
 
“Además de la exportación de commodities, Chile también puede actuar como una plataforma de producción y servicios para los mercados de la región”, señalan. Así, Chile podría beneficiarse de la principal tendencia que revela el índice: la creciente preferencia por los mercados emergentes, debido a los problemas que afectan a los países desarrollados.
 
El 52% de los encuestados aseguró que planea mantener o incluso aumentar sus inversiones en nuestro país.
 
Otro valiosísimo dato indica que los inversionistas consultados estimaron que la escasez de recursos energéticos será la principal amenaza (66%) para el futuro económico global. Importante revelación para un gran grupo de empresas que tiene en desarrollo grandes proyectos en este sector.
 
Por su parte, BN Américas, en un informe publicado recientemente, señala  que de la mano de la minería y la energía, América Latina vivirá un "boom" de inversiones durante los próximos años, del cual Chile no será sólo espectador, sino que uno de los protagonistas.
 
De los 30 mayores proyectos que se concretarán en la región, en los sectores de energía, minería e infraestructura, Chile concentra siete; sólo lo supera Brasil con nueve, acaparando más del 50% entre los dos. Encabezados por la construcción de las centrales hidroeléctricas de Aisén, que aportarán 2.750 MW y que costarán US$ 3.000 millones, sin considerar la línea de transmisión, que se estima, a lo menos, en otros US$ 1.600 millones.
 
Pero el sector donde Chile es el "top one" es en la minería. En efecto, los planes de expansión de yacimientos de Codelco como Andina y Chuquicamata, que pasará a ser una mina subterránea, colaboran para que Chile instale cinco de los diez mayores proyectos mineros que se desarrollarán en la región en los próximos años.
 
De los siete proyectos que aporta Chile, tres son compartidos con Argentina. Además de Pascua Lama -que todavía no puede avanzar por retrasos en la obtención de permisos sectoriales y tributarios- están en esta condición el Ferrocarril Trasandino y la mina de cobre El Pachón, de la suiza Xstrata Copper (que costará US$ 1.150 millones).
 
Los grandes siguen su marcha, las medianas y pequeñas empresas están llamados a seguirles, el planeta es cada vez más accesible. Ya en anteriores comentarios hemos sugerido que se cambie la forma de mirar el mapa, incluso pónganlo al revés, y no tardarán en dar con fórmulas que los harán más competitivos. 

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Tomás Pablo R.
info@wolfypablo.com
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