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Alarma en Génova

Alarma en Génova

lunes 12 de mayo de 2008, 19:43h
La alarma se ha adueñado de Génova. Una cosa es que Gustavo de Arístegui se haya convertido en una estrella mediática y otra bien distinta que María San Gil, un auténtico icono de la resistencia frente al terrorismo y al propio nacionalismo en el País Vasco, haya decidido que su firma no conste en la ponencia política que, en teoría, se va a debatir en el Congreso de Valencia.

    San Gil ha tomado esta decisión una vez que ,desde su percepción personal, ha llegado a la conclusión de que Mariano Rajoy la ha dejado abandonada a su suerte; es decir, a la suerte de Lasalle, encargado de mediar entre las diferentes posiciones mantenidas por los tres ponentes: Alicia Sánchez Camacho, José Manuel Soria y la propia María San Gil. En esta labor de mediación,  Lasalle no ha estado fino y probablemente Rajoy nunca calculó las consecuencias de un eventual enfado de San Gil.

Conscientes de lo que puede suponer que María San Gil, también de manera pública, no lance un mensaje de tranquilidad al conjunto de la militancia, los contactos se han multiplicado a lo largo del día de hoy. Por la mañana, Rajoy ha hablado con San Gil y por la tarde personas bien próximas al líder del PP han tratado y tratan de que las aguas vuelvan a su cauce, conscientes todos ellos de que ahora sí la situación puede volverse crítica.

Si la decisión de María San Gíl ha llenado de preocupación, en Génova se ha tomado buena nota y de manera especial a las declaraciones de Ana Botella de claro apoyo a San Gil y dejando entrever que lo que está en riesgo son los principios y valores del partido “como si Mariano quisiera poner todo patas arriba o vender el partido a los nacionalistas”. Lo cierto es que Mariano Rajoy parece no controlar nada y aunque, como ha dicho en público, asegura saber bien lo que hace, la sensación de desconcierto aumenta cada día y a medida que pasa el tiempo son más los que ponen en duda que “en estas condiciones pueda aguantar”.

En Génova se dan cuarenta y ocho horas para “arreglar la situación” y hoy mismo por la tarde algunos “marianistas” no se atrevían a afirmar con contundencia que “Mariano aguanta”. La única duda que plantean es quien puede ser la alternativa.
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