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Eutanasia, la imaginación de la izquierda en la muerte de los desahuciados

miércoles 03 de marzo de 2021, 15:25h

Según el País en 2019 "La vida y la muerte están por encima de ideologías". Con estas palabras, Asun Gómez-Bueno, la viuda de Luis de Marcos, un enfermo de esclerosis múltiple que murió en 2017 tras solicitar sin éxito un suicidio asistido, pidió a los políticos que se despenalizase la eutanasia. Junto con el médico Marcos Hourmann y el viudo y uno de los hijos de Maribel Tellaetxe, entregaron en el Congreso de los Diputados un millón de firmas para que se aprobara una ley de muerte digna que regule este derecho.

Las firmas se recogieron a través de tres campañas diferentes en la plataforma Change.org. Hourmann, el primer condenado en España por practicar la eutanasia a una paciente con su consentimiento y el de su familia, recabó 600.000 apoyos para Ángel Hernández, que en abril pasado suministró un preparado letal a su esposa, María José Carrasco, aquejada de esclerosis múltiple durante tres décadas. "Hemos decidido venir aquí, a la Casa del pueblo, para exigirles a los políticos una solución para la gente que está sufriendo. Tienen que legislar ya una ley de muerte digna", dijo en su dia Hourmann.

Esto trajo consigo, el 11 de diciembre de 2020 la PROPOSICIÓN DE LEY ORGÁNICA DE REGULACIÓN DE LA EUTANASIA en cuyo Preámbulo dice: La presente Ley pretende dar una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista, a una demanda sostenida de la sociedad actual como es la eutanasia. La eutanasia significa etimológicamente «buena muerte» y se puede definir como el acto deliberado de dar fin a la vida de una persona, producido por voluntad expresa de la propia persona y con el objeto de evitar un sufrimiento. En nuestras doctrinas bioética y penalista existe hoy un amplio acuerdo en limitar el empleo del término «eutanasia» a aquella que se produce de manera activa y directa, de manera que las actuaciones por omisión que se designaban como eutanasia pasiva (no adopción de tratamientos tendentes a prolongar la vida y la interrupción de los ya instaurados conforme a la lex artis), o las que pudieran considerarse como eutanasia activa indirecta (utilización de fármacos o medios terapéuticos que alivian el sufrimiento físico o psíquico aunque aceleren la muerte del paciente —cuidados paliativos—) se han excluido del concepto bioético y jurídico-penal de eutanasia.

España se convirtió en el sexto país en regular la eutanasia. La Ley contó con un amplio respaldo de izquierdas y sus aliados del Parlamento. Todos ellos votaron a favor excepto PP, Vox, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Foro Asturias, que votaron en contra. Otro importante paso histórico para la izquierda. Muchos años esperando, pero al fin se había logrado. Según ellos, es la ciudadanía la que ganaba. Constituye teóricamente el derecho a morir dignamente

Casi 23 años después de la muerte de Ramón Sampedro, el tetrapléjico que se quitó la vida tras librar infructuosamente la batalla por el derecho a hacerlo de forma legal, los ciudadanos podían al fin recurrir de modo reglado a una asistencia que hiciera posible su muerte en condiciones dignas si sufren enfermedades graves, incurables, crónicas o invalidantes. El sufrimiento de esta etapa de la vida en que el desenlace mortal no solo es seguro, sino que además llega en condiciones penosas para el paciente, tiene una solución legal, en una sociedad que según la izquierda demandaba el cambio. Se apoyaban en que cerca de un 90% de la población se mostraba favorable a la eutanasia, según una encuesta de Metroscopia de 2019.

En esencia, la ley detalla los requisitos que deberán cumplir aquellos que soliciten la eutanasia para que esta sea aprobada por una Comisión de Garantía y Evaluación autonómica. En el proceso participarán un mínimo de tres médicos y un jurista, además del presidente de la mencionada Comisión. Además, la voluntad de morir deberá ser confirmada por el paciente en hasta cuatro ocasiones. Para esto, es indispensable el testamento vital, pero también, como estima la ley, que el facultativo pueda recurrir a una cláusula moral para negarse a aplicar la eutanasia. En este sentido, las disposiciones de la ley parecen cumplir con todas las garantías jurídicas, médicas y éticas que cabe esperar de un Estado de derecho.

Como ya es marca de fábrica de este Ejecutivo de coalición, las prisas por ejecutar la agenda ideológica de los miembros más radicales del Consejo de Ministros han acabado derivando en los habituales atajos procedimentales. Tal y como denuncia el PP, los informes de los expertos en bioética, pero también de los juristas, han brillado por su ausencia.

Los argumentos en contra: Según la doctora Isabel Molina Estrada

  1. Es una “pendiente resbaladiza”. “Se comienza por despenalizar situaciones ‘límite’ y se va avanzando hasta convertir el morir en un derecho, de modo que el individuo pueda llegar a elegir cuándo y cómo morir”,. “Está comprobado que en los países donde está legalizada la eutanasia, el número de fallecimientos por eutanasia se incrementa de forma alarmante”,
  2. Promueve la falsa autodeterminación. “La vida es un don. Por tanto, no podemos ejercer sobre ninguna vida humana acciones que impliquen su muerte. Este tipo de acciones se denominan asesinato-homicidio y están tipificadas en los códigos penales de los Estados de Derecho. Tratar de establecer categorías en las que se justifica acabar con una vida es una práctica perversa. No es algo que se pueda explicar de forma racional puesto que es una acción contra natura”.
  3. El Estado puede decidir quién debe morir. Así ha ocurrido en países como Holanda o Bélgica, con trayectoria de años en la despenalización de la eutanasia y su posterior legalización.
  4. La eutanasia pervierte la ética médica.“Se ha llegado a situaciones en las que los ancianos no se atreven a acudir al hospital porque temen que en vez de que se les cure y se les cuide, se acabe con su vida
  5. Desincentiva la inversión en cuidados paliativos.
  6. La persona que pide la eutanasia no actúa libremente. Por lo general la eutanasia la pide quien padece mucho sufrimiento
  7. Pone en riesgo a padres “no deseados”. De igual modo que los padres eligen abortar a hijos “no deseados”, los hijos podrían solicitar la eutanasia para padres “no deseados.

¡Sabe Dios cuantas eutanasias no deseadas se han mezclado en la actual pandemia de Covid 19! ¿A cuántos enfermos se les habrá denegado el tratamiento? Por estar colapsadas la UCIS en su momento. La Ley lo ha permitido y 69.000 personas según el Gobierno social comunista actual y 100.000 según otras fuentes mas fiables. de ellas el 95% mayores de 65 años fácilmente clientes de la actual Ley de Eutanasia

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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