www.diariocritico.com

Y ahora, ¿qué?

lunes 26 de septiembre de 2016, 10:52h

Las elecciones en Galicia y el País Vasco han dado los resultados previsibles: Núñez Feijóo presidente e Iñigo Urkullu lehendakari. Hay que añadir algo más. Para el PP una excepcional y holgada mayoría absoluta y para el PNV una mayoría relativa gobernable. En todo caso los electores votaron continuidad y estabilidad y nada de cambio. Desde el punto de vista de su repercusión en el ámbito nacional destaca el descalabro del PSOE y la ocupación de parte de su antiguo espacio por el batiburrillo de “Podemos” que sube pero no asalta nada.

El PSOE ha sufrido el temido “sorpasso”, sobrepasado tanto en Galicia como en el País Vasco. Con antecedentes de gobierno en una y otra comunidad ha pasado a tercer partido en Galicia y cuarto en Euskadi, empatado en escaños con el PP que ha aguantado mientras el socialismo ha retrocedido. Este descalabro del socialismo, sumando a anteriores retrocesos a nivel nacional sus peores resultados en áreas regionales, sería suficiente para que el obstinado Pedro Sánchez anunciase su dimisión. El “no es no” de Pedro Sánchez debiera interpretarse como un “no es no” tanto a la persona de Pedro Sánchez como a sus ilusorias utopías de gobiernos del cambio. Se supone que las recrecidas huestes de la marca “Podemos” no estarán dispuestas a pactar sin la mayores exigencias con el decadente PSOE de Sánchez y que toda sombra del monstruoso gobierno “Frankenstein” se desvanece, salvo que el socialismo español estuviese decidido a entregarse inerme en las manos chavistas de Pablo Iglesias. El crecimiento de Podemos no es sino la desordenada ocupación de los huecos creados en la izquierda por los errores de Sánchez y Garzón como dirigentes de los antiguos PSOE e IU. El momento es una realidad negra para el PSOE sanchista y una base favorable a una reconducción del PSOE que, si no se produce por reacción propia, la producirán unas indeseables terceras elecciones por la fuerza de los votos populares a nivel nacional.

Otro dato interesante de estas elecciones es la incapacidad de Ciudadanos para obtener un solo escaño en ninguna de las siete importantes provincias en que se ha votado. No es extraño, dado el carácter improvisado y versátil de esta formación oportunista, beneficiaria del desconcierto provocado en las filas de los partidos tradicionales por la crisis y la corrupción. Pero no es fácil sobrevivir a base de morder votos a unos y otros. La fuerza del centro-derecha español como oferta unitaria parece recuperar, a juzgar por estos resultados, su potencia solidaria. Por ello sería deseable que la socialdemocracia se deshiciese del esperpéntico “mister no” y recuperase su fuerza alternativa y negociadora para que el mapa bipartidista se recompusiese con su deseable equilibrio.

Por todo lo dicho podemos considerar positivos estos resultados para el futuro de la gobernabilidad nacional. Estas elecciones han sido, además, una muestra de la serenidad y limpieza con que se desenvuelve el sistema democrático vigente en España, sin que las amenazas o incidencias de asalto al sistema pasen de ser espuma de minorías en ebullición que ocupan ocasionalmente los vacíos creados por una izquierda falta de liderazgo y una derecha demasiado apática en su reciente pasado. Recuperadas las expectativas del centro-derecha y en crisis temporal la izquierda solo queda saber si existe capacidad de reflexión para deshacer el enredo actual o si la obstinación de Pedro Sánchez aún es suficiente para forzar a los españoles a ir por tercera vez a las urnas. Por ello la pregunta del día es ¿Y ahora qué? ¿Desbloqueo o elecciones navideñas?

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios