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Niña siria
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Niña siria (Foto: Aldeas Infantiles SOS)

La guerra que no cesa: Raqqa, un laberinto mortal expuesto al fuego de todas las partes

jueves 24 de agosto de 2017, 13:15h
Raqqa, ciudad situada al norte de Siria, es un laberinto mortal en el que miles de ciudadanos se encuentran expuestos al fuego del Estado Islámico y a los ataques de la coalición liderada por EEUU y las Fuerzas Democráticas Sirias. Desde que comenzó en junio la ofensiva para arrebatar al Estado Islámico el control de la ciudad, cientos de civiles han muerto o reesultado heridos, mientras que entre 10.000 y 50.000 personas se encuentran atrapadas.

Aunque se desconoce el número exacto, la ONU calcula que la cifra de civiles atrapados en Raqqa oscila entre 10.000 y 50.000 personas. Posiblemente, la mayoría de ellos están ocultos como escudos humanos en la Ciudad Vieja y otras zonas controladas por el Estado Islámico. Amnistía Internacional ha sido testigo de esta situación, documentada en un informe, y reclama a las partes beligerantes protección y el establecimiento de rutas seguras para que los civiles huyan de la primera línea.

Según el informe de Amnistía Internacional, la población civil ha tenido que hacer frente a las trampas explosivas y a los francotiradores del Estado Islámico que disparaban contra cualquier persona que intentaba huir, así como al bombardeo constante de la artillería y los ataques aéreos de las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos que luchan junto con el grupo armado Fuerzas Democráticas Sirias. Según han narrado los supervivientes, las fuerzas gubernamentales sirias apoyadas por Rusia también bombardearon a civiles en pueblos y campamentos al sur del río, incluso con bombas de racimo, prohibidas internacionalmente.

“Mientras la batalla para arrebatar Raqqa al Estado Islámico se intensifica, miles de civiles están atrapados en un laberinto mortal, expuestos al fuego de todas las partes. Puesto que saben que el Estado Islámico utiliza a civiles como escudos humanos, las Fuerzas Democráticas Sirias y las fuerzas estadounidenses deben redoblar sus esfuerzos para proteger a la población civil, en particular evitando los ataques desproporcionados o indiscriminados y creando rutas de escape”, ha afirmado Donatella Rovera, asesora general sobre respuesta a las crisis de Amnistía Internacional.

Para Rovera, esta situación se volverá aún más peligrosa cuando la batalla llegue a sus últimas fases en el centro de la ciudad. "Se puede y se debe hacer más para proteger las vidas de los civiles atrapados en el conflicto y para facilitar su salida en condiciones de seguridad del campo de batalla.”

El 6 de junio, efectivos de las Fuerzas Democráticas Sirias y de la coalición lanzaron la última fase de su operación para recuperar Raqqa del control del Estado Islámico. A mediados de julio, fuerzas sirias apoyadas por Rusia comenzaron a lanzar ataques aéreos en pueblos y campamentos para personas desplazadas al sur de la ciudad. Los civiles que continúan atrapados en Raqqa corren un grave peligro debido a los intensos bombardeos de artillería y a los ataques aéreos más limitados de las fuerzas de la coalición, basados en coordenadas proporcionadas por las Fuerzas Democráticas Sirias que luchan sobre el terreno.

Daraiya, al oeste del centro urbano de Raqqa, es una de las zonas que han sufrido intensos ataques de las fuerzas de la coalición, entre otros los días 8 a 10 de junio. Una persona residente en Daraiya dijo: “Fue un infierno, muchos proyectiles impactaron en la zona. Los residentes no sabían cómo salvarse. Había personas que corrían de un lugar a otro... en el que también eran bombardeadas. ¿No sabían las Fuerzas Democráticas Sirias y la coalición que el lugar estaba lleno de civiles? Estábamos atrapados allí [...] porque el Daesh [Estado Islámico] no nos dejaba salir.”

Otro residente describió cómo una decena de proyectiles impactaron en una zona de casas de una planta en Daraiya el 10 de junio, causando la muerte de al menos 12 personas en varias casas, entre ellas un hombre de 75 años y un bebé de 18 meses: “Los proyectiles impactaron en una casa tras otra. Fue indescriptible, fue como el fin del mundo, el ruido, la gente gritando. [Nunca] olvidaré esa matanza.”

Algunos supervivientes también dijeron a Amnistía Internacional que las fuerzas de la coalición atacan los barcos que cruzan el río Éufrates, una de las pocas rutas de escape viables para los civiles que intentan huir de la ciudad.

“Cruzar el río es una vía de escape fundamental para los civiles que huyen del conflicto en Raqqa, por lo que atacar ‘todos los barcos’ —basándose en el supuesto erróneo de que cualquier barco transporta combatientes o armas del Estado Islámico— es indiscriminado y está prohibido por las leyes de la guerra”, ha afirmado Donatella Rovera.

El Estado Islámico recurre a múltiples tácticas para impedir que los civiles huyan de Raqqa, y de hecho los utiliza a modo de escudos humanos. Los combatientes del Estado Islámico colocan minas terrestres y trampas explosivas en las rutas de salida, instalan puestos de control en torno a la ciudad para restringir los movimientos, y disparan contra quienes intentan salir sin ser vistos. Teniendo en cuenta que la primera línea cambia sin cesar, la población civil corre un grave peligro.

Reem, también de Daraiya, explicó cómo combatientes del Estado Islámico comenzaron a obligar a la gente a trasladarse dentro de las murallas de la Ciudad Vieja, donde se espera que defiendan su posición final: “Llamaron [el Estado Islámico] a nuestra puerta y nos dijeron que teníamos media hora para ir a la Ciudad Vieja. Si te negabas te acusaban de ser agente del PKK [Partido de los Trabajadores Kurdos] y te amenazaban con llevarte preso.”

“Al incrustarse en zonas civiles de Raqqa y utilizar a civiles como escudos humanos, los combatientes del Estado Islámico agrandan su brutal historial de incumplimiento sistemático y flagrante de las leyes de la guerra”, señala Donatella Rovera.

Aunque la población civil de la ciudad de Raqqa es la más afectada por los combates, los habitantes de pueblos de las zonas controladas por el Estado Islámico al sur del Éufrates hicieron frente a una ofensiva distinta cuando fuerzas gubernamentales sirias apoyadas por Rusia lanzaron ataques aéreos indiscriminados en la segunda quincena de julio, en los que al menos 18 civiles murieron y otros tantos resultaron heridos.

La descripción pormenorizada de los ataques que personas supervivientes hicieron a Amnistía Internacional indica que las fuerzas gubernamentales sirias lanzaron bombas no dirigidas y municiones de racimo prohibidas internacionalmente en zonas donde civiles desplazados por el conflicto se refugiaban en campamentos improvisados a lo largo de canales de riego cerca del río Éufrates.

Varios testigos presenciales refirieron a la organización cómo fuerzas rusas lanzaron cuatro bombas de racimo contra el campamento de Sabkha el 23 de julio, causando la muerte de unos 10 civiles, entre ellos un bebé de 18 meses. Otras 30 personas resultaron heridas.

“Sabemos que eran bombas de racimo porque no fue una gran explosión en un solo lugar; hubo muchas explosiones pequeñas en una zona muy extensa. Las explosiones incendiaron las tiendas, así que lo perdimos todo”, dijo Zahra al Mula, que perdió a cuatro familiares en el ataque.

Al día siguiente se dispararon más bombas de racimo en el campamento de Shuraiyda, dos kilómetros al este. Amnistía Internacional visitó a supervivientes en un hospital local, entre ellos Usama, un niño de 14 años que sufrió heridas de gravedad en el abdomen y las extremidades. Usama perdió a siete familiares en el ataque.

“Las personas asediadas en Raqqa hacen frente a una horrenda brutalidad a manos del Estado Islámico, de eso no cabe ninguna duda. Pero las violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado Islámico no atenúan las obligaciones jurídicas internacionales de otras partes beligerantes de proteger a la población civil. Esto incluye seleccionar objetivos legítimos, evitar los ataques indiscriminados o desproporcionados y adoptar todas las precauciones posibles para reducir al mínimo los daños a la población civil”, ha afirmado Donatella Rovera.

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