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España, por la puerta grande al Mundial de Rusia: 9 victorias en 10 partidos
(Foto: RFEF)

España, por la puerta grande al Mundial de Rusia: 9 victorias en 10 partidos

Todas las grandes selecciones que en el mundo han sido han contado con un núcleo principal y con alternativas para que si, por distintas circunstancias, se producían fugas en aquel, los daños fueran menores o insignificantes. Con los equipos de clubes sucede lo mismo. Tener una alineación determinada nunca ha sido un problema. Todo lo contrario: es una bendición. Los grandes éxitos del fútbol se producen como sabemos a través de colectivos generalmente cerrados. Cuantas menos dudas en ellos, mejor. Solo un hecho ha cambiado lo que era ley hasta hace no tanto: la sobreabundancia de partidos que deben afrontar los jugadores. De ahí llegó lo de las rotaciones.

Con solo dos de los once que han venido encarando regularmente la fase de clasificación, Ramos y Busquets, que celebraba esta noche en Jerusalén su partido número 100 con el equipo nacional, Lopetegui encaró el duelo que cerraba la brillantísima fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018. No eran mancos los otros nueve: Reina, Azpilicueta, Nacho, Monreal, Illarramendi, Pedro, Viera (otro debutante en la selección), Asensio y Aduriz. Más que suficiente como para poner en apuros al guardameta Harush un par de veces en los primeros nueve minutos. Y otras tantas a partir de entonces y hasta el descanso, especialmente con un disparo enorme de Ramos a los 32’, que se quitó de encima de forma espléndida. No fue demasiado, es verdad, porque la defensa azul de Israel se comportó como si fuera la de Italia. Y, en especial, su guardameta. Ya sabemos que es en este tipo de momentos cuando más se lucen los porteros del equipo más débil.

Resuelta la clasificación antes de que los italianos empataran sorprendentemente con Macedonia el pasado viernes, por la tremenda diferencia de goles existente en caso de que hubiera vencido la “azzurra”, el partido de esta noche en Jerusalén se prestaba a otro tipo de cosas, especialmente a ver a los que menos se ve en la selección porque solo tienen hueco a ratos en ella. Era interesante en ese sentido comprobar los modos, agrupar a algunos, ver cómo responden en partidos internacionales porque son muy jóvenes. Esas cosas para las que hay pocos momentos en la vida de un entrenador y de una selección, siempre asumiendo grandes responsabilidades. La prueba, de poco riesgo frente a un rival voluntarioso y sin más tono que el de su seriedad defensiva. Una firmeza asentada en pies y manos del citado Ariel Harush, que a los 43’ no se sabe cómo sacó un disparo de Pedro, al que tenía encima, en la mejor ocasión española de la primera mitad.

La segunda se inició con una novedad individual que supuso dos cambios: Busquets ocupó el puesto de Ramos en el eje de la defensa, con Illarra por delante, y España añadió un elemento más al vértice del ataque que ocupaba Aduriz. Otro goleador: Aspas. Israel, que había acabado algo crecida el final del primer período, más rápida, se encontró así frente a una teórica mayor fortaleza de remate en una noche sin tino de Asensio. Lo más llamativo de la noche no era eso, sino que cuando Isco inició una serie de precalentamientos junto a un fondo, no pocos de los aficionados israelíes empezaron a corear el nombre del malagueño. Hoy los amores futbolísticos ya no se encuentran solo en el hogar. Cosas de la globalización y de las comunicaciones.

A los 64’, Aduriz estuvo a punto de quebrar la muy seria y firme defensa de Israel, cuatro defensas en línea, cinco mediocampistas, todos muy difíciles de pasar, nunca por alto, y un minuto más tarde, Isco tomó su lugar. El último cuarto del partido lo jugó la selección un poco a eso que se llama la desesperada, con todos arriba. Entró Callejón por Pedro y nada más hacerlo, España encontró el premio que con más ahínco que juego merecía. Illarramendi enganchó a los 75’ un despeje largo de la zaga israelí. Esta vez nada pudo hacer Harush, aunque lo intentó.

La diana del donostiarra añadió tres puntos a la cuenta de España hasta llegar a los 28 sobre 30 posibles. Un ejercicio, sin duda, irreprochable.

(Fuente: RFEF)

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