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'Jazzing Flamenco': Generación 2000

lunes 17 de noviembre de 2008, 16:49h
Actualizado: 18 de noviembre de 2008, 16:40h
La descentralización del mundo del espectáculo, posible gracias a los nuevos espacios escénicos en las ciudades vecinas, nos ha permitido disfrutar, el teatro Mira de Pozuelo, con el estreno absoluto de “Jazzing Flamenco”, la nueva producción de Antonio Najarro. En Madrid se verá el próximo mes de febrero.
Con su tercer espectáculo propio Antonio Najarro se afianza como bailarín, coreógrafo y empresario, Desde que, en 2002, fundara su propia compañía, no ha dejado de actuar por todo el mundo, Con “Jazzing Flamenco” nos propone una incursión al ambiente sofisticado de los grandes clubes nocturnos, con profusión de satenes, encajes y ricos tejidos. Y con el acompañamiento en directo de un excelente quinteto encabezado por Fernando Egozcue, compositor de la partitura original, en el que destaca la pianista Constanza Lechner.

Bailes de salón

Najarro –y su colaborador ocasional Rubén Olmo- nos ofrecen una selección de coreografías en las que no faltan –inspiran, más bien- las raíces del baile español. “Jazzing Flamenco” es un espectáculo ecléctico con momentos de lucimientos para todos y cada uno de los artistas. Hay números, como “Ragtime”, que con veinte bailarines en escena incendiarían el mejor teatro de Broadway. Otros, más intimistas, fusionan la voz de Aeris Sanz con los bailarines, en un delicado equilibrio. Najarro emerge como bailarín poderoso y lleno de facultades en su solo “Buddy Bolden”.

Generación 2000

El baile español –no me refiero al clásico o contemporáneo- tiene “popes” indiscutibles en Cortés, Baras, Márquez, Lola Greco y la Yerbabuena. Pero a estos les pisa los talones la Generación 2000, integrada por artistas en la treintena que ya gozan de consideración y que serán los amos casi absolutos en los próximos quince años: Rodríguez, Rojas, Najarro, Amargo, Nani Paños, Estévez... Llevan ya unos años cimentando su profesionalidad al frente de sus compañías, sostenidas con no poco esfuerzo. En los últimos meses he visto espectáculos –“Dualia”, “Flamenco XXI”- sobresalientes.

Es el momento de echar una mano a estos creadores para que puedan desarrollar todo su potencial en beneficio de nuestro baile. Y no me refiero a las subvenciones: hay que proporcionarles espacios donde actuar dignamente, infraestructura, apoyo empresarial e institucional para que mantengan, y mejoren, el trabajo hecho hasta ahora. Son jóvenes que conocen la importancia de las nuevas tecnologías y las aplican a sus montajes. Pero también hay que estimularles para que desempolven y actualicen –el famoso “aggiornamento”- la danza española en todas sus vertientes, de Norte a Sur, de Este a Oeste. Están sobradamente capacitados.
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