El Museo del Prado tendrá 25 nuevas salas en abril
lunes 02 de marzo de 2009, 20:17h
Actualizado: 03 de marzo de 2009, 19:27h
El Museo del Prado ha decidido reordenar su colección de manera cronológica tras la recuperación de parte de su espacio expositivo en el edificio Villanueva, equivalente a 25 salas, y lograda tras la gran ampliación del Museo que propiciará que se expongan alrededor de 500 nuevas obras. En abril, se abrirán al público las primeras salas recuperadas que exhibirán pintura italiana de los siglo XV y XVI.
El nuevo recorrido "ideal" para visitar el Prado, adquiere forma "bucle", y partiría de la sala de las Musas, en el centro del Museo y finalizaría en la colecciones del siglo XIX. En palabras del director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, este nuevo itinerario, que se podrá realizar completo en 2012, propondrá un recorrido "cronológico y por escuelas" de las colecciones del Prado, gracias a un centenar de salas y ofrecerá una nueva "visión" de la colección.
Esta visita se podrá hacer también, junto a la nueva 'Guía del Prado', presentada este lunes, que propone un completo recorrido de la colección permanente de la pinacoteca, a través de una selección de 400 obras, desde el románico hasta el siglo XIX.
La reordenación de la colección permanente del Prado se hará de forma "paulatina" y sin cerrar el Museo, según explicó Finaldi, y sus directrices principales podrán seguirse a través de la web del Museo, que ha pasado de recibir una media de 3.000 accesos diarios, en su 'edición' anterior, a una media de más de 12.000 accesos diarios, en el presente año 2009.
El recorrido 'ideal' por el Museo del Prado comenzará en el edificio Villanueva en la planta baja, en la sala de las Musas, y continuará hacia el norte del edificio, donde se ubicarán las colecciones medievales y renacentistas, flamencas, italianas y españolas.
En la primera planta se ubicará 'El Coloso', que en las próximas semanas se exhibirá junto a unos paneles informativos que explicarán los últimos descubrimientos sobre su autoría descubiertos por el equipo de investigación del Museo, dirigido por Manuela Mena, que atribuyen el lienzo a un seguidor o alguien cercano al pintor aragonés.