La risa va por barrios, la alegría también y la mala leche …¡ni te digo¡
El éxito del PP de Galicia y la circunstancia favorable del PP del País vasco que, aunque con menos votos y diputados tiene más capacidad de influir en el futuro gobierno de Euskadi que hasta ahora habían tenido, ha servido para darle un respiro a
Rajoy, acallar a quienes deseaban que se diese una toña, y preocupar al PSOE de
ZP.
No es insensato pensar que, aprovechando la ola de entusiasmo comedido en la que está subido el PP y sus votantes, las próximas elecciones europeas supongan un nuevo impulso para el centro derecha español y un nuevo toque de atención a Zapatero y los suyos.
En política lo que realmente hay que observar son las tendencias y cuando éstas empiezan a cambiar conviene atarse los machos.
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La gente puede ser de izquierdas o de derechas, pero no es tonta, y cuando alguien gestiona mal tu presente y pone en riesgo tu futuro votas a quien más confianza te ofrece.
Sin embargo, como dice un cartel que se exhibe en el bar en el que desayuno de vez en cuando: “
hoy hace un día cojonudo, verás como viene alguien y lo jode”.
Esta sentencia es aplicable al PP y conviene que la tengan muy en cuenta, empezando por el propio Rajoy, todos los que puede hacer que se estropee el día.
El éxito es de Rajoy y de todos los demás. Nadie sobra y cuando hay dirigentes como
Esperanza Aguirre que aportan mucho al éxito de un partido que cuando está débil ella significa fortaleza, es insensato errar el tiro a la hora de buscar enemigos, por muy amigo que
Gallardón sea de
Wyoming.
La derecha es más cainita que la izquierda y ése es su riesgo.
Si hasta hace unos días muchos jugaban a derrotar a Rajoy y gracias a que ha resistido no ha sucumbido, sería bueno que a partir del pasado domingo dejasen de jugar unos y otros a ver quien es el próximo enemigo interior.