Pese a la importante inyección de recursos realizada por el Gobierno en los dos últimos años mediante incremento del gasto corriente y de inversión, las cifras de desempleo y subempleo se mantuvieron inflexibles a la baja
Ahora que las condiciones de ingresos petroleros han cambiado, las últimas cifras de desempleo y subempleo en Ecuador y sus proyecciones, se presentan dramáticas y cerca del 60% de la Población Económicamente Activa no tiene un empleo formal.
Son varias las condiciones que confluyen para que se dé esta dura situación para los trabajadores, pero definitivamente una de las que más pesa es el conjunto de errores del Ministerio del Trabajo ha tenido y que paradójicamente ha resultado por ser una política anti laboral
Desde el Ministerio del Trabajo se ha fomentado el desempleo al eliminar los mecanismos de intermediación para la contratación laboral, al no permitir repartir las horas laborales en la semana con grave perjuicio al sector turístico, florícola y agrícola en general, al no existir de claridad de procedimientos en cuanto a la repartición de utilidades, por contar algunos de los desaciertos de esta importante cartera de Estado.
A esta política anti laboral se suma los escasos incentivos de inversión que existen actualmente básicamente por la falta de acuerdos comerciales con nuestros socios externos, por una escasa institucionalidad que garantice los recursos invertidos y por el desastroso manejo estatal de los sectores con mayor potencialidad de inversión privada.
Por otra parte la reducción de ingresos producto de las adversas condiciones externas hacen que en el sector privado, las empresas se enfrentan ante una contracción fuerte de sus ventas, provocando que no dispongan de liquidez para enfrentar sus costos mensuales; y sumando a esto el cierre de las líneas de crédito por parte de las instituciones financieras.
*Director del Centro de Estudios y Análisis de la Cámara de Comercio de Quito