Hace tiempo que esas noticias no inundaban nuestros periódicos. Hace tiempo que no veíamos por televisión esas cruentas imágentes de dolor. El último jueves santo, remanentes narco terroristas atacaron dos patrullas del Ejército y mataron a 14 efectivos en el poblado de Samabamba, cerca al valle de los ríos Apurímac y Ene.
El último grupo de Sendero Luminoso se refugió en esta zona de espesa selva, profunda pobreza y total ausencia del Estado, donde los ex guerrilleros ahora trabajan como sicarios para los narcotraficantes que producen cocaína en la zona.
Muchos especialistas, entre ellos el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi, han advertido que el plan Excelencia 777 que busca recuperar esos territorios para el Estado está mal enfocado. Una clara muestra es la facilidad con que los militares son emboscados por los caminos de la zona.
Para explicar la estrategia, el ministro de Defensa Ántero Florez Aráoz y el primer ministro, Yehude Simon, asistirán al Congreso de la República mañana por la mañana.
Esperemos que estos lamentables incidentes no sean aprovechados políticamente por el Fujimorismo, que desde siempre sostiene la tesis que sólo Alberto Fujimori puede salvarnos del terrorismo.