El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue insultado ayer domingo durante un mitin en Teruel que protagonizaba junto a la candidata del PSOE en Aragón, Pilar Alegría.
El incidente se produjo en el momento en que Sánchez se disponía a iniciar su intervención cuando una mujer presente entre el público le ha gritado "hijo de puta", dejándose la voz para que se escuchase.
Horas después se confirmaba que la autora del insulto era Belén Navarro Cañete, una concejala del PP en la localidad valenciana de Villa de Vallanca, cercana a la provincia turolense.
Expulsada de la sala
Tras el grito, el personal de seguridad procedió a retirar de inmediato a la mujer de la sala, mientras los asistentes coreaban consignas de apoyo al presidente como "¡fuera, fuera!" y "no estás solo".
Ante el boicot, Sánchez no perdió la compostura y respondió desde el atril agradeciendo el respaldo de los militantes: "Lo sé compañeros. Gracias. Ya lo sabemos y además sabemos perfectamente que quien insulta son aquellos que no tienen argumentos ni tampoco nada que ofrecer a sus sociedades".
Pero después, el PSOE reaccionaba con dureza a través de un comunicado, denunciando que este episodio "no es aislado" y representaba una "forma deliberada de deshumanizar al adversario y degradar el debate público".
La formación socialista exigió a Alberto Núñez Feijóo y a Jorge Azcón la condena inmediata de los hechos y la expulsión de la concejala del partido, advirtiendo de que la falta de una respuesta pública "convierte aún más en cómplice de lo ocurrido" al líder del PP y certifica su "liderazgo menguante".
Navarro se disculpa
Horas después del altercado, la concejala Belén Navarro emitía un comunicado para trasladar sus disculpas de forma pública. En el escrito, la representante 'popular' admite que "de manera espontánea pronunció unas palabras que no debió decir", calificándolas de "inapropiadas" y reconociendo que "no están a la altura del respeto que debe presidir el debate político, incluso en contextos de confrontación y discrepancia".
Navarro ha hecho extensivas sus disculpas al PP por el perjuicio que sus palabras hayan podido causar a la imagen de la organización, subrayando que "la crítica política es legítima; el insulto, no".
Asimismo, la edil manifestó que asume "plenamente la responsabilidad por lo ocurrido" y lamenta haber contribuido a deteriorar el clima de respeto democrático entre las distintas formaciones políticas.
Por el momento, el PP nacional medita su expulsión.
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