El Papa visita Israel, en medio de críticas
martes 12 de mayo de 2009, 16:16h
Al evaluar los resultados del primer día de gira, se nota que la anterior visita papal (la de Juan Pablo II en 2000) fue más emotiva. La acogida ayer fue tibia.
El primer día de su visita a Israel y los territorios ocupados, el papa Benedicto XVI enfrentó la polémica historia de su Alemania natal, al estrechar las manos de seis sobrevivientes del Holocausto y decir que las víctimas de ese genocidio “perdieron sus vidas pero nunca perderán sus nombres”.
Pero los gestos del Pontífice para reparar las relaciones con los judíos parecen haber tenido un éxito apenas parcial. No se olvida su decisión reciente de revocar la excomunión de un obispo que negó que el Holocausto haya ocurrido.
Los dos funcionarios máximos del monumento nacional en memoria de las víctimas del genocidio criticaron al Papa, por no pedir disculpas en forma directa ni usar las palabras ‘asesinato’ ni ‘nazis’ en el discurso que dio allí.
Poco después de llegar, el papa Benedicto XVI pidió ayer la creación de un Estado palestino independiente. Esta posición pudiera colocarlo en desacuerdo con sus anfitriones, en un viaje que busca mejorar las relaciones entre el Vaticano y los judíos del mundo.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que estaba en la audiencia, se ha negado a apoyar una solución de dos Estados. Sin embargo, se espera que se vea bajo presiones para hacerlo cuando visite Washington, la semana próxima. En cambio, el presidente Shimon Peres fue uno de los primeros en apoyar esa idea.
Benedicto XVI tampoco parece haber progresado en la vieja disputa entre el Vaticano e Israel sobre si el papa Pío XII hizo lo suficiente para defender a los judíos durante la II Guerra Mundial.
El Papa, de todas maneras, se mostró emocionado como en pocas ocasiones cuando ayer depositó una ofrenda floral y avivó la llama eterna del monumento al Holocausto Yad Vashem, en Jerusalén.
Con voz y manos temblorosas, el Pontífice de 82 años habló con elocuencia de aquellos que murieron: “Apenas puedo imaginar la expectativa gozosa de sus padres cuando esperaban ansiosos el nacimiento de estos hijos. ¿Qué nombre le daremos a este niño? ¿Qué será de él o de ella? Quién podría imaginar que serían condenados a un destino tan lamentable. Mientras estamos aquí en silencio, su lamento aún resuena en nuestros corazones”.
La segunda visita oficial de un Papa a Israel (la de Paulo VI fue como turista), no es como la primera, hace nueve años. El predecesor de Benedicto XVI, Juan Pablo II, dejó una nota escrita a mano en el Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado del judaísmo, en la que pedía perdón por el antisemitismo de muchos cristianos.
Actividades papales
Hoy, pasará en Jerusalén, visitará el Muro de los Lamentos y se entrevistará con los dos grandes rabinos (maestros judíos de la Ley) de Israel. Visitará la mezquita de la Cúpula de la Roca y se reunirá con el gran Muftí, líder musulmán. Rezará con los líderes religiosos católicos en el Cenáculo (lugar donde se supone que Jesús tomó la Última Cena).
Mañana, irá a Belén, a los territorios palestinos ocupados. Allí oficiará una misa en la plaza del Pesebre y visitará el campo de refugiados palestinos de Aida.
Posteriormente, almorzará con los obispos de Tierra Santa y con la comunidad franciscana en el convento Casa Nueva de Belén. Visitará la Gruta de la Natividad y el hospital infantil Caritas Baby Hospital, una obra benéfica sostenida con fondos de la Iglesia Católica.
Finalmente, se reunirá con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbás, en el Palacio Presidencial de Belén.