Hoy es el Día del Niño, dedicado a festejarlos y a promover sus derechos. Es, además, una fecha para reflexionar sobre el trato que en muchas familias, pueblos y ciudades se les da a los niños. Y para iniciar acciones concretas a favor de su educación integral, su salud e integridad física y mental, su formación cívica y su protección, y en contra del trabajo infantil, la explotación sexual de menores y la violencia doméstica.
Nuestra Constitución asegura el ejercicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Fue el 20 de noviembre de 1959, es decir, hace medio siglo, cuando la Asamblea General de la ONU decidió reafirmar los derechos de los niños. La OEA y UNICEF, el 12 de abril de 1952 redactaron la Declaración de Principios Universales del Niño, a consecuencia de la desigualdad y maltrato que sufrían los niños en el mundo.
Los niños son la esperanza del mundo, dijo una vez José Martí. Crear el ambiente adecuado para el desarrollo de las potencialidades y aptitudes físicas, intelectuales y emotivas de los niños, es un deber del Estado y una obligación de los gobiernos y la sociedad. Todos debemos protegerlos y cuidarlos y respetar sus derechos.
Sembrar en nuestros hijos, mediante el ejemplo, principios de solidaridad y amor al prójimo, nos permite asegurar que la sociedad ecuatoriana por venir será mucho más libre, plena y humana. Cuando defendemos con pasión la democracia y el Estado de derecho, la libertad de información y expresión, estamos defendiendo también el futuro de nuestros niños de hoy, que serán los ciudadanos del futuro.