Un decreto extraño al laicismo faculta nada menos que “al Ministro de Gobierno y Policía, para que celebre un contrato con las misiones católicas de la Región Amazónica, Esmeraldas y Galápagos” para “organizar y poner en funcionamiento con el apoyo económico del Gobierno, emisoras de radio y televisión, destinadas a la difusión de la cultura y los valores morales que deben primar en todo ciudadano”.
Es el 1780, publicado en el Registro Oficial 620 del 25 de junio de 2009, bajo la firma del presidente Correa. Así las misiones católicas capuchina, josefina, dominicana, salesiana, camboniana, carmelita y franciscana que operan en esas áreas recibirían del Estado ayuda económica para el desarrollo, fortalecimiento de las culturas, evangelización e incorporación a la vida socio-económica “de todos los grupos humanos que habitan o habitaren dentro de la jurisdicción territorial” a su cuidado”.
El Decreto se fundamenta en acuerdos con la Santa Sede y en una copiosa cita de textos legales. Sin embargo, olvidaron del ‘Título I’ de la Constitución, sobre los ‘Elementos Constitutivos del Estado’, que en el ‘Capítulo primero’, Artículo 1, dice que “el Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”.
¿Dónde quedaron el ideario y las conquistas de Alfaro? Ante este hecho ¿puede la revolución ciudadana seguir llamándose alfarista? Parece que, sin que nos diéramos cuenta, alguien reformó la Constitución.