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Que aprendan los brasileños de los extremeños

Que aprendan los brasileños de los extremeños

jueves 12 de noviembre de 2009, 17:57h
No me lo puedo de creer, que diría el clásico, pero por más que presuman de modernos en Brasil, un país que es casi un continente, que está creciendo en época de crisis internacional por encima del 5% de su PIB, que va a organizar un mundial de fútbol y una olimpiada, y que cada año celebra los carnavales más espectaculares del mundo, los extremeños son más avanzados que ellos en educación sexual, y a las pruebas me remito.

Los responsables de una universidad de Sao Paulo han expulsado de sus aulas a una estudiante, alegando que había provocado escándalo inaceptable al asistir a clases con cortísimas minifaldas y una “actitud provocadora”, de la que se quejaron incluso de sus propios compañeros. (¡ Vaya panda de maricones¡)
La estudiante de Turismo, que se llama Geysi Villa Nova Arruda, fue grabada por sus compañeros en actitudes provocadoras y esas imágenes fueron colgadas en You Tube lo que multiplicó el escándalo de quienes las veían una y otra vez.

Por extraño que parezca esta noticia se ha publicado como cierta en varios medios de comunicación e imagino que a estas alturas ya la habrán leído en El Consejo de la Juventud y la Consejería de Igualdad y Empleo de la Junta de Extremadura que son los que han impulsado una campaña de educación afectivo-sexual orientada a jóvenes de entre 14 y 17.

En este proyecto han invertido 14.000 euros y lo que hacen los monitores es enseñarles a los alumnos a que se den placer a si mismos.  Dicho de otra forma les doctoran en el arte de la masturbación.

No sé si estos chavales de Extremadura tendrán trabajo, o si serán excelentes en alguna arte que les haga salir de la tristeza que provoca el paro y la escasez de horizontes de futuro, pero lo que es seguro es que si ven a una brasileña, u otra mujer de distinta latitud geográfica, en minifalda, no tendrán duda del valor intrínseco y extrínseco que proyecta. Gracias a estos cursos de educación afectivo-sexual, sabrán dar cumplida cuenta de sus posibilidades por sí mismos y sin ayuda de nadie.

No sé cuanto habría costado invitar a Geysi Villa Nova Arruda a que viniese a Mérida para hacer de profesora. Todos habrían sido más felices: ella, porque aquí habría sido aplaudida ( no sé si con dos manos) y ellos porque habrían aprendido mejor el objeto del curso.
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